Saturday, July 7, 2018

Words in Poems: José Mármol



Tristeza que es amor

estos días azules y este sol de la infancia
Antonio Machado

Camino de morir, aquel sendero mismo de la vida,
un borbotón de azul sobre la faz del día
y un sol que se repite para no ser nunca igual.
Camino de morir, esa huella perdida hacia el porvenir incierto.
El idioma de un verso, un aire de febrero, la derrota;
la posesión de todo como propiedad de nada;
la ruta del destierro, el ayer que ahora es nunca;
la infancia, el limonero, tu hoy es siempre todavía, por 
llegar.
Con cada canto voy diciendo lo que nace, lo que brota
del aire.
Nombrar es el más bello misterio de los labios.
Toda palabra es tiempo; cada imagen un recuerdo.
El odio de unos hombres secó aguas tranquilas,
sonoros arroguemos
y los campos de frutos hizo polvo para el fuego.
El odio, la furia, la rabia de las fieras,
la ira que me hizo caminar sobre cuchillos,
con lágrimas de plomo y el invierno entre las venas.
Camino de morir, porque cada paisaje es un rumor y es vida.
Hay almas del tamaño de la inmensidad de un verso.

Friday, July 6, 2018

The Heart in Poems: María do Cebreiro (VI)


M.P. (extracto)

1.
O meu corazón ardía como unha faísca e agora é duro como o pedernal. É duro como o daquelas dornas que rexeitaban os homes que as cantaban porque non eran deuses.

O meu corazón írguese como unha vela alta no maestro dun barco.

Thursday, July 5, 2018

The Heart in Poems: Silvina Ocampo



Al rencor

No vengas, te conjuro, con tus piedras;
con tu vetusto horror con tu consejo;
con tu escudo brillante con tu espejo;
con tu verdor insólito de hiedras.

En aquel árbol la torcaza es mía;
no cubras con tus gritos su canción;
me conmueve, me llega al corazón,
repudia el mármol de tu mano fría.

Te reconozco siempre. No, no vengas.
Prometí no mirar tu aviesa cara
cada vez que lloré sola en tu avara
desolación. Y si de mí te vengas,

que épica sea al menos tu venganza
y no cobarde, oscura, impenitente,
agazapada en cada sombra ausente,

fingiendo que jamás hiere tu lanza.

Entre rosas, jazmines que envenenas,
¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida?
Haz brotar sangre al menos de mi herida,
que estoy cansada de morir apenas.

Wednesday, July 4, 2018

The Heart in Poems: Alfonsina Storni (VIII)



EL RACIMO INOCENTE

Así, como jugando, te acerqué el corazón
Hace ya mucho tiempo, en una primavera...
Pero tú, indiferente, pasaste por mi vera...
Hace ya mucho tiempo.

Sabio de toda cosa, no sabías acaso
Ese juego de niña que cubría discreto
Con risas inocentes el tremendo secreto,
Sabio de toda cosa...

Hoy, de vuelta a mi lado, ya mujer, tú me pides
El corazón aquél que en silencio fue tuyo,
Y con torpes palabras negativas arguyo
Hoy, de vuelta a mi lado.

Oh, cuando te ofrecí el corazón en aquella
Primavera, era un dulce racimo no tocado
El corazón... Ya otros los granos han probado
Del racimo inocente...

En Irremediablemente (2005)

Tuesday, July 3, 2018

The Heart in Poems: Fernando Pessoa (II)



A tua voz fala amorosa...
Tão meiga fala que me esquece
Que é falsa a sua branda prosa.
Meu coração desentristece.


Sim, como a música sugere
O que na música não está,
Meu coração nada mais quer
Que a melodia que em ti há...


Amar-me? Quem o crera? Fala
Na mesma voz que nada diz
Se és uma música que embala.
Eu ouço, ignoro, e sou feliz.


Nem há felicidade falsa,
Enquanto dura é verdadeira.
Que importa o que a verdade exalça
Se sou feliz desta maneira?

Monday, July 2, 2018

The Heart in Poems: Jaime Sabines (III)




Los amorosos

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.

Sunday, July 1, 2018

Hands in Poems: Alfonso Costafreda




Todo lo que tememos 

No sé de dónde vienen
tu risa, tu alegría,
en qué instante aprendiste
a mirar frente a frente
todo lo que tememos.
A mirarlo en los ojos
como si nada hubiera
que temer
y tu mirada
hubiese descubierto
entre tanto desorden
un principio de luz.

Como si tú estuvieras
al borde del misterio
y nada sorprendiera
tu fe
y nos hablaras
no de lo que estás viendo,
sino de lo que sientes
venir
y entiendes tan fácilmente…

Así entonces separas
del terror su envoltura
diaria
y tu mano
traza en la oscuridad
un camino seguro.