Thursday, February 14, 2019

Love letters: Que nos queda?


O PASADO: 

Aló por agosto do 53, Ferranti Mark estaba pechado nun cuarto da universidade de Manchester escribindo cartas de amor con maquinal frialdade. Todas seguían o mesmo patrón: "Ti es o meu (adxectivo) (nome). O meu / a miña (adxectivo) (nome) (adverbio) (verbo) o teu / a túa (adxectivo) (nome)". Todas ían asinadas coas mesmas iniciais "M.U.C", pero todas eran diferentes. Ferranti Mark era un ordenador, o  Manchester University Computer, e detrás del estaba Christopher Strachey, un programador pioneiro ao que se lle ocorreu coller setenta palabras do Thesaurus de Roget para que se combinasen de xeito explosivo en cen mil millóns de cartas diferentes. Calquera namorado/a ou sedutor/a podía coller o programa e experimentar cambras nos dedos despois de premer o botón unha e outra vez para atopar unha misiva do seu gusto.

David Link, artista e teórico, quedou fascinado con esta idea de reducir o amor a un proceso combinatorio con elementos recorrentes e pasou seis meses tentando resucitar o algoritmo de Strachey.  O resultado? Unha instalación artística, LoveLetters_1.0, que estreou en 2009 e que percorreu medio mundo.


O PRESENTE:

Todas as cartas de amor são 
Ridículas. 
Não seriam cartas de amor se não fossem 
Ridículas. 

Também escrevi em meu tempo cartas de amor, 
Como as outras, 
Ridículas. 

As cartas de amor, se há amor, 
Têm de ser 
Ridículas. 

Mas, afinal, 
Só as criaturas que nunca escreveram 
Cartas de amor 
É que são 
Ridículas. 

Quem me dera no tempo em que escrevia 
Sem dar por isso 
Cartas de amor 
Ridículas. 

A verdade é que hoje 
As minhas memórias 
Dessas cartas de amor 
É que são 
Ridículas. 

(Todas as palavras esdrúxulas, 
Como os sentimentos esdrúxulos, 
São naturalmente 
Ridículas.) 

Álvaro de Campos, en Poemas

O FUTURO:  

Cause the future is now/ Now I'm disappearing... O futuro xa nolo contaron: Theodore Twombly, home introvertido e solitario érguese cada día para escribir cartas para xente que non ten nin tempo nin habilidades. Namora de OS1, unha intelixencia artificial que acaba sendo a súa compañeira.

Para saber máis:
  • Artigo coa historia de Christopher Strachey
  • Entrada nesta bitácora sobre o filme Her

Wednesday, February 13, 2019

Hands in Poems: Idea Vilariño (III)



No hay nadie

No estoy
no esperes más
hace tiempo que me he ido
no busques
no preguntes
no llames que no hay nadie.
Es una loca brisa de otros días
que gime
es un pañuelo al viento
que remeda señales.
No llames 
no destroces tu mano
golpeando
no grites no preguntes
que no hay nadie
no  nay nadie.

Monday, February 4, 2019

Letters in Poems: Wisława Szymborska (V)

Agradecimiento

Debo mucho
a aquellos que no amo.

El alivio con el que acepto
que sean más cercanos a otro.

La alegría de que yo no sea
el lobo de sus orejitas.

La paz sea con ellos
y mi libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni tomarlo sabe.

No les espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente casi como un reloj de sol
comprendo
lo que el amor no comprende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino, simplemente, algunos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un acierto,
conciertos escuchados,
catedrales visitadas,
paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
siete montañas y ríos,
son montañas y ríos
muy familiares del mapa.

Es mérito suyo
que yo viva en tres dimensiones,
en un espacio no lírico y no retórico,
con un horizonte, por móvil, real.

Ellos mismos no saben
cúanto llevan en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre esta cuestión abierta.

En Antología poética (2015)

Saturday, February 2, 2019

Hands in Poems: Julio Cortázar



Caja fuerte

La llave de mi vida la guarda alguna mano.
La llave de la mano tiene por dueño el tiempo.
De la llave del tiempo se ocupan las mareas,
y en el fondo del mar, rodeada de medusas,
una llave sin nombre protege las mareas
y el riente esqueleto que antaño era mi vida.

Friday, February 1, 2019

Words in Poems: José Ángel Valente (VI)




Crónica, 1968

Las palabras se pudren.

El que da una palabra da un don.
El que da un don deja vacío el aire.
El que vacía un aire coloniza la tierra.

Pero bajo la tierra las palabras se pudren.
Las palabras se llenan de un hipo triste de animal ahíto,
de un hipo de hipopótamo tardío,
y por mucho que brille su arco iris no traen la paz,
sino el sebáceo son del salivar chasquido
y el hilo deglutido de la muerte.

Las palabras se pudren, son devueltas,
como pétreo excremento,
sobre la noche de los humillados.