Monday, December 14, 2020

The Heart in Poems: Margaret Atwood (II)



Margaret Atwood

STRING TAIL

I used to have helpfulness tacked onto me

like a fake string tail on a mangled dog.

Wag, wag, wag went my nerveless appendage:

If I give you something, will you like me?


Watch me make you happy!

Here's a dry stick for you!

I fetched it off the ash heap.

Here's a dead bird. 

There! Aren't I good?


Here's a gnawed bone,

it's my own,

I took it out of my arm.

Here's my heart, in a little pile of vomit.


Was it my fault you were angered

by the world news? That you bad-mouthed God

and banking, and in addition the weather?

That you sulked all day and were vicious

to your mirror, and also

to the girls at checkout counters?

That you thought sex was a mess?


I did my best. Wag, wag

went my tail of string.

Have some drool and mud!

Admire my goodwill! It clings

to the soles of your boots

like soft pink melting jelly.

Here, take it with you!

Take everything, and then I'm free;

I can run away. I'm blameless.

You can have the string tail, too.


EL RABO DE CUERDA

(traducido por  María Pilar Somacarrera Íñigo)

Solía llevar mi generosidad pinchada

como el rabo de cuerda falso de un perro mutilado.

El apéndice sin nervios se menea y menea:

¿Si te doy algo, te gustaré entonces?


¡Mira cómo te hago feliz!

¡Aquí hay un palo para ti!

Lo cogí del montón de ceniza.

Aquí hay un pájaro muerto.

¡Lo ves!, ¿a que me porto bien?


Aquí hay un hueso roído,

es mío,

lo saqué de mi brazo.

Aquí, mi corazón, en un montoncito de vómito.


¿Fue culpa mía que te enfadaras

a causa del telediario? ¿Que echaras pestes de Dios

y los banqueros y, además, del tiempo?

¿Que estuvieras de mal humor todo el día y fueras cruel

con el espejo y también

con las muchachas de los mostradores?

¿Que pensaras que el sexo era un caos?


Lo he hecho lo mejor que he podido. Mi rabo de cuerda

seguía moviéndose y moviéndose.

¡Puedes babear, revolcarte en el lodo,

admirar mi buena voluntad! Se pega

a las suelas de tus botas

como gelatina rosa que se deshace.

¡Toma, llévatela!

Llévate todo y así seré libre,

podré escapar. No tengo culpa.

También puedes llevarte el rabo de cuerda.

 

En La puerta (2009)

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