Wednesday, March 7, 2018

Hands in Poems: Gabriela Mistral (V)


Confesión
I

- Pende en la comisura de tu boca,
pende tu confesión, y yo la veo:
casi cae a mis manos.

Di tu confesión, hombre de pecado,
triste de pecado, sin paso alegre, 
sin voz de álamos, lejano de los que amas,
por la culpa que no se rasga como el fruto.

Tu madre es menos vieja
que la que te oye, y tu niño es tan tierno
que lo quemas como un helecho si se la dices.

Yo soy vieja como las piedras para oírte,
profunda como el musgo de cuarenta años,
para oírte;
con el rostro sin asombro y sin cólera,
cargado de piedad desde hace muchas vidas,
para oírte.

Dame los años que tú quieras darme,
y han de ser menos de los que yo tengo,
porque otros ya, también sobre esta arena,
me entregaron las cosas que no se oyen en vano,
y la piedad envejece como el llanto
y engruesa el corazón como el viento a la duna.

Di la confesión para irme con ella
y dejarte puro.
No volverás a ver a la que miras
ni oirás más la voz que te contesta;
pero serás ligero como antes
al bajar las pendientes y al subir las colinas,
y besarás de nuevo sin zozobra
y jugarás con tu hijo en unas peñas de oro.

II

Ahora tú echa yemas y vive
días nuevos y que te ayude el mar con todos.
No cantes más canciones que supiste
y no mientes los pueblos ni los valles
que conocías, ni sus criaturas.
¡Vuelve a ser el delfín y el buen petrel
loco de mar y el barco empavesado!

Pero siéntate un día
en otra duna, al sol, como me hallaste,
cuando tu hijo tenga ya treinta años,
y oye al otro que llega,
cargado como de alga el borde de la boca.
Pregúntale también con la cabeza baja,
y después no preguntes, sino escucha
tres días y tres noches.
¡Y recibe su culpa como ropas
cargadas de sudor y de vergüenza
sobre tus dos rodillas!

En Tala/Lagar (2005)

Tuesday, March 6, 2018

Hands in Poems: Alfonsina Storni (V)



LLÉVAME

Quiero olvidar que vivo: llévame a donde sea;
Enrédame en tu alma; la aurora centellea.

Tómame entre tus manos como blanco capullo.
Y muéstrame a los dioses con gloria y con orgullo.

¡Llévame! Está la noche muy negra y muy sombría:
La muerte por los mundos anda de cacería.

Hazme olvidar lo mucho que me pesa en los hombros
Esta carga pesada de pesados escombros.

¡Libértame! En tus manos yo quiero pesar menos
De lo que pesan - luces - los pensamientos buenos.

Liviana más que el aire, más que el aire liviana;
Como globo de aromas que asciende en la mañana.

En Irremediablemente (2005)

Monday, March 5, 2018

Books in Books: ¿Cómo debería leerse un libro?


Recuerdo escuchar alucinada a la profesora Rosie Miles cuando en la primera clase de Women's Writing nos explicó que si queríamos entender plenamente un texto teníamos que reaprender a leer. ¿Cómo que aprender a leer? Sí. Leer cuestionándose la perspectiva, el acercamiento y las evidencias detrás del discurso del autor. Hacer lo mismo que hacen en ingeniería inversa: desmontar la narrativa en todas sus pequeñas piezas para ver cómo encajan juntas.  Un trabajo de entrenamiento para poder dar un paso atrás y hacer una evaluación de cuánto estamos dispuestos a aceptar de lo que leemos.

La lectura del tercer libro de la irresistible colección Centellas que os traigo (para las anteriores, leer aquí y aquí), fue una nueva revisión a una actividad que hacemos de manera tan natural como atarnos los cordones o conducir un coche. 

¿Cómo debería leerse un libro? es un ensayo de Virginia Woolf que publicó Hogarth Press en una colección titulada The Common Reader (1925, 1932). Constituye el núcleo para estudiar a la escritora británica en su faceta de crítica literaria. De todos los ensayos, tal vez el más leído, traducido y estudiado sea precisamente ¿Cómo debería leerse un libro?, cuya primera versión fue redactada para una conferencia que dio el 30 de enero de 1926 a las alumnas de un colegio privado de Hayes Court (Kent). 

El texto es una delicia desde el propio título, que ya adelanta que no se trata de pontificar ni de dar directrices, sino de fomentar la libertad a la hora de leer.
"El título es una pregunta, ya que va entre signos de interrogación (...) En realidad, el único consejo sobre la lectura que puede dar una persona a otra es que no acepte consejos, que siga sus propios instintos, que use su propia razón, que saque sus propias conclusiones" (p.20)
Aún así, Woolf nos invita a educar el gusto y someterlo a cierto control, ejercitando "las propias facultades creativas" (p. 36) a través de las lecturas. 
"Esperemos a que el polvo de la lectura se asiente; a que se apacigüen el conflicto y las preguntas; paseemos, conversemos, arranquemos los pétalos marchitos de una rosa o durmamos. Y así luego (...) el libro volverá, pero de forma distinta" (p. 45)
Leamos novelas, biografías y memorias. 
"Leer una novela es arte difícil y complejo. No sólo requiere gran sutileza perceptiva, sino también extraordinaria audacia imaginativa si queremos aprovechar todo lo que el  novelista -el gran artista- nos ofrece" (p. 29)
Cuando estemos listos para la inmersión en las profundidades, para la exploración de un campo emocional de intensa fuerza y franqueza y para sentir la embriaguez del ritmo, acerquémonos a la poesía.
"Así surge en nosotros el deseo de (...) disfrutar la mayor sutileza, la más pura verdad de la ficción (...) ése es el momento de leer poesía: cuando casi podemos escribirla" (p.39)
No perdamos de vista el poder que tenemos como lectores, incluso para influir en los escritores.
"Los criterios que expresamos  y los juicios que emitimos se filtran en el aire y son parte de la atmósfera que respiran los escritores cuando trabajan" (p. 54)
Seamos lectores exigentes, libres y dedicados.
"... aceptar autoridades (...) en nuestras bibliotecas y permitirles que nos digan cómo leer, qué leer y el valor que hemos de dar a lo que leemos, es destruir el espíritu de libertad que se respira en esos santuarios" (p.22) 
"... pocas personas exigimos a los libros lo que los libros pueden darnos" (p.24) prejuicios, expectativas 
"Pero las palabras son más intangibles que los ladrillos; leer es un proceso más largo y más complejo que ver" (pp. 25, 26)
Pero, sobre todo, veamos la lectura como una recompensa en sí misma.
"... el Todopoderoso se volverá a Pedro y le dirá, no sin cierta envidia al vernos llegar con nuestros libros bajo el brazo: "Mira, éstos no necesitan ninguna recompensa. No tenemos nada que darles aquí. Han amado la lectura" (p. 56)

Sunday, March 4, 2018

The Heart in Poems: Ángel González (XI)

(1925-2008)


Mientras tú existas


Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz - cualquiera...

         Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo este amor que crece y no se muere,
bajo este amor que sigue y nunca acaba.

En Antología poética (2016)

Saturday, March 3, 2018

¿Cómo es tu "biblioteca del azar"?


Antonio Muñoz Molina publicaba hace poco (17 de febrero de 2018) un artículo en Babelia titulado "La biblioteca del azar". En él presentaba al azar como un "eficiente bibliotecario ciego" y anárquico que nos va regalando novedades sorprendentes. Hablaba de sus aliados frecuentes: vendedores de puestos callejeros y de librerías de segunda mano que nos "sacan de quicio y cambian el rumbo de nuestras lecturas, actuando de antídoto contra las obsesiones y las inercias, contra lo que se lleva".

Todos/as tenemos nuestra zona de confort, tanto en la vida como en nuestras lecturas. Si no salimos de esa cómoda burbuja en la que nos metemos, leyendo los géneros o los/as autores/as que nos enganchan especialmente, nos perdemos un sinfín de experiencias y la posibilidad de expandir nuestras perspectivas.

Expandir perspectivas. Me pregunto si no podemos aplicar la teoría clásica de Vygotsky (1931) que postulaba el concepto de "zona de desarrollo próximo" (ZDP) en contextos educativos a nuestra experiencia lectora. La ZDP es la distancia existente entre la habilidad que uno tiene para realizar una tarea bajo la supervisión de un experto (un adulto) o con ayuda de un igual más capacitado y la habilidad de realizarla de forma autónoma. Según Vygotsky, ahí es donde puede puede ocurrir el aprendizaje.

¿Y si en nuestra interacción con los demás aprovechamos su nivel de desarrollo para ampliar el nuestro?  Entonces el margen de incidencia en nuestro aprendizaje puede llegar a ser brutal. Vygotsky de hecho enfatizaba esas conexiones que ocurren entre nosotros en las que interactuamos y compartimos experiencias en un contexto sociocultural. Decía que así es como mejoramos nuestro uso de las herramientas que nacen de una cultura, como el habla y la escritura, y por ende, mejoramos también la mediación. Al principio, como niños, sólo usamos esas herramientas para funciones sociales (comunicar nuestras necesidades), pero luego las internalizamos y alcanzamos así habilidades de pensamiento de alto orden (dimensión cognitiva de Bloom).

Qué listo Vygotsky. Mejorar uno mismo aprendiendo del que sabe más. Parece obvio, pero a veces desaprovechamos la oportunidad. Qué listo Muñoz Molina. El azar adopta formas diferentes y viene para mover los marcos que limitan nuestra zona de desarrollo próximo, ampliando nuestro horizonte. Para las recomendaciones lectoras: vendedores y libreros. Pero también toda esa infinidad de personas que se cruzan en nuestro camino y traen su libro debajo del brazo: compañeros de trabajo, de club de lectura, bibliotecarios, familiares, amigos o los lectores que se sientan a nuestro lado en el tren o en las salas de espera. 

¿Cómo sería mi biblioteca sin las aportaciones de la "biblioteca del azar"? Deliciosa para mí, seguro, pero definitivamente más aburrida. Menos montaña rusa. Quizás nunca hubiese llegado a esos textos. O quizás sí, pero más tarde, cuando ya no harían mella.

Dejémonos seducir por lo inesperado e imprevisible de esas lecturas que vienen con sello de garantía.  Que nos caoticen las estanterías, las mesitas de noche y las ideas.

Friday, March 2, 2018

The Heart in Poems: Ono no Komachi (III)


Torquil Duthie (traducción del japonés)

En noche sin luna
cuando no puedo verle,
el querer me despierta
llamas latiendo en el pecho
y el corazón me arde*.

hito ni awamu /tsuki no nani ni wa / omoiokite / mune hashribi ni / kokoro yakeori

Thursday, March 1, 2018

Letters in Books: Noites de safari



Os/as escritores/as buscan entreter, excitar e cativar, e o cortexo comeza coa portada. Ese elemento que realmente constitúe a primeira páxina da historia, sinalizando o estilo e o tono, prendendo nos ollos e falándolle ás nosas emocións. Unha muller sexy na barra dun bar cun trueiro. Asegúrase así a venda e prepárase o escenario, predispoñéndonos para un tipo determinado de historia.

Logo, o feitizo implícito no título, Noites de safari. O misterio das expedicións nocturnas e das cazarías despiadadas.  E finalmente unha autora nova, co exótico nome de Marleen MaLone. Un cruce entre Lili Marleen e Molly Malone? Intrigante.

Todos os nomes evocan a outras persoas nas nosas cabezas, e son intensamente persoais. Se se trata dun/ha escritor/a, máis aínda.  Se temos a alguén que asociamos cun xénero, dioloslibre de probar con outro. Son sometidos por críticos e lectores a un escrutinio minucioso. Non hai máis que recordar a que se montou cando se descubriu que Robert Galbraith, o autor do thriller The Cuckoo's Calling era en realidade JK Rowling, a autora dos libros de Harry Potter. Algún crítico saltou dicindo que a lectura acabaría coa infancia do seu fillo.

As novelas son expresións do eu, así que se alguén as odia, o/a escritor/a acaba por concluír que tamén os odian a eles. Debe doer. E supoño que por iso se busca refuxio na anonimidade, no pseudónimo ou no heterónimo para escribir con frescura e liberarse do peso esmagador do prexuízo e as expectativas dos/as fans que, se somos sinceros, somos tan leais coma Xudas. 

Doris Lessing, Julian Barnes e Joyce Carol Oates empregaron pseudónimos. As irmás Brontë publicaron baixo os nomes Currer, Ellis e Acton Bell hai 170 anos, porque como dixo Charlotte cunha exquisitez infinita: "We had a vague impression that authoresses are liable to be looked on with prejudice". John Banville elixe desdobrarse en Benjamin Black cando publica novela negra. Pessoa levou a estratexema ao extremo cos seu múltiples heterónimos, que ata teñen a súa propia denominación: ortónimos. Iolanda Zúñiga despístanos tamén coa elección do seu alter ego, que evoca a unha muller dunha "actitude ousada, como unha pistoleira de wéstern" (p.15) cun "aire estranxeiro e putón na designación" (p.26).

Baixo este escudo, vai desencartando unha narrativa penetrante e libre, chea de enxeño, ironía e retranca que nos vai gabiando debaixo da pel. Rimos coas contradicións de Marleen, escura e deslumbrante, accesible e elusiva, atrevida e tímida, subversiva e compracente, honesta e mendaz a un tempo.
"Considero que a gheada e o seseo son ferramentas que contribúen de xeito notable ao coqueteo, pois imbúen a conversa de proximidade, simpatía, indixenismo, retranca, etc. Pero cando se trata de foder, prefiro que calen" (p.107) 
"Logo dun ano de relación nada sensual, abondo sexual, en absoluto apaixonada e en exceso atormentada, abandonoume via mail (si, houbo vida antes da era Tinder)" (p.34)
"Todo me lembraba a el: a espátula de depilar, os tentáculos dos cefalópodos, o déficit público, as páxinas bibliográficas, Antígona e Sófocles, Luis Bárcenas, Cesc Fàbregas, os satélites, os hipódromos, as matemáticas,..." (pp.74, 75)
Pero non vos enganedes, porque o Manual sobre amantes desorientados non encaixa na chick lit ao lado dos libros de Mariló Montero e Nuria Roca. Ten tamén outra capa de narrativa incendiaria cunha crítica social de fondo. E desa grella non escapa ninguén: tradis, coolturetas, fachas, jísters, optimistas porfiados ou escritores. Conviven Jung, o Alalá das Mariñas, ForoCoche, as redes sociais, Scarlett O'Hara e Manu Chao. E non se levan nada mal, porque Marleen manexa todos os rexistros, incluídos os lingüísticos:
"Si, son quen de redactar cun estilo lírico e pretencioso, pero Barbudo merece que regrese á prosa breve e chá" (p.27) 
"... non fun quen de fuxir cando outra enxurrada de enxebreza atoou a miña ledicia -nótense os termos xenuínos empregados á mantenta" (p.104) 
"Flipariades (en xerga) ou quedariades atónitos (en culto)" (p.161) 
A golpe de humor revisita tópicos rancios, desmitifica a muller e critica o machismo, pero tamén os novos estereotipos que estamos a crear.
"Alcanzamos o século XXI, que segue a ser un ♫ cambalache, problemático y febril ♫, e tan machista coma o XX, e hai homes que aínda non transixen: cren que os bares lles pertencen" (p.24)
"Deume un bico na fronte. Paternal, inapetente, condescendente..." (p.41)
"Que non chore... Que non chore? Choro o que me sae da cona! Xa estou ata a coronilla de fulanos que censuran as miñas emocións" (p.49)
"...xa sabemos como nos mola ás ghichas facer de mamás e a eles de convalecentes de guerra" (p.153) 
"Os homes teñen unha facilidade desmedida para dicir "quérote". E as mulleres temos unha facilidade desmedida para crer que nos queren" (p.155)
"Tamén me angustia que, por ser muller, me atribúan destrezas como o deporte extremo de camiñar con tacóns, o oficio de subirlles os baixos aos pantalóns ou a habilidade cosmética de momificarme baixo capas de chapa e pintura" (p.280)
Que viva o vodevil, Marleen MaLone. Longa vida!
"... con dez tenros anos caligrafei unha misiva de amor destinada ao desbarbado Terence Hill, o cowboy de Le llamaban Trinidad" (p.22)