Te oigo debajo de mí
respiras y sueñas
y regresa el corazón palpable
decidido a latir
"“Fill your paper with the breathings of your heart.” ― William Wordsworth
"[el quimono] hacía resaltar su turbadora belleza. Además había algo juvenil en la decorativa armonía de colores y en las variadas formas de los pájaros. Hasta los copos de nieve parecían estar danzando" (p.32)
"En el extremo superior de la tela había pintado una peonza roja. Era una vista de frente de la flor, en un tamaño superior al natural, con pocas hojas y un único pimpollo blanco en la parte inferior del tallo. En aquella flor enorme creyó ver el orgullo y la nobleza de Otoko" (p.47)
"Un campo de té restellante de juventud. Al principio he creído que simbolizaba un corazón en llamas" (p.81)
"¡Es un arco iris! Un arco iris incoloro... simplemente líneas curvas en tinta clara y oscura. Nadie se da cuenta pero estoy envuelta en un arco iris de verano... en un atardecer de montaña" (p.153)
"El derecho me hace sentir triste (....) No sé. Quizá porque mi corazón no está de ese lado (...) Quizá el cuerpo de una chica tenga algo de defectuoso. E incluso el hecho de perder ese defecto puede hacerla sentir triste" (p.197)
"Pero quizá fuera su melancólico verde y las melancólicas sombras crepusculares de las hondonadas lo que había provocado su dolor" (p.60)
"El tiempo pasó. Pero el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un río, hay una corriente central rápida en algunos tramos y lenta, hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos, pero el tiempo humano difiere con cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo" (p.169)
"Las palabras cambian con tanta rapidez que uno experimenta vértigo. Por eso su vida es muy breve, y aunque sobrevivan se vuelven obsoletas... como las novelas que escribimos" (p.141)
"Un día, mientras escribía una carta, Otoko abrió el diccionario para consultar el ideograma "pensar". Al repasar los siguientes significados (añorar, ser incapaz de olvidar, estar triste) el corazón se le encogió. Tuvo miedo de tocar el diccionario... Incluso ahí estaba Oki. Innumerables palabras se lo recordaban. Vincular todo lo que veía y oía con su amor equivalía a estar viva. La conciencia de su propio cuerpo era inseparable del recuerdo de aquel abrazo" (p.166)