Sunday, February 18, 2018

Saturday, February 17, 2018

Hands in Poems: Gabriela Mistral (IV)


Ausencia

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.

¡Se te va todo, se nos va todo!

Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos que se devanaban,
en lanzaderas, debajo de tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.

Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron en llanos ni en sotos.

Sangre sería y me fuese en las palmas
o de tu labor, y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuera, y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche
como demencia de mares solos!

¡Se nos va todo, se nos va todo!

En Tala/Lagar (2005)

Friday, February 16, 2018

Writing in Poems. Ana García Negrete



II. MEMORIA

Cuando traigas al borde el recuerdo
y un instante regrese esclarecido
en  el cuaderno escrito, en la cita olvidada,
en los nombres perdidos de otras páginas,
la lentitud se cobrará todo su tiempo,
precisará reposo, e imaginar contigo.
Igual que si volvieras a vivir.
Y creerás ingenuamente
que fue así mientras vivías.

Thursday, February 15, 2018

Words in Poems: Anonymous


(Autor desconocido)

Torquil Duthie (traducción del japonés)

Más triste aún 
que el derramarse de las hojas
entre la lluvia,
es escuchar las palabras
del otoño del sentimiento.

shiguretsutsu / momizuru yori mo / koto no ha no / kokoro no aki ni / au zo wabishiki

Wednesday, February 14, 2018

Letters in Poems: Ángel González (X)

(1925-2008)

Carta

Amor mío:

          el tiempo turbulento pasó por mi corazón
igual que, durante una tormenta, un río pasa bajo un
puente;
rumoroso, incesante, lleva lejos
hojas y peces muertos,
fragmentos desteñidos del paisaje,
agonizantes restos de la vida.

Ahora,
todo ya aguas abajo
-luz distinta y silencio-,
quedan sólo los ecos de aquel fragor distante,
un aroma impreciso a cortezas podridas,
y tu imagen entera, inconmovible,
tercamente aferrada
-como la rama grande
que el viento desgajó de un viejo tronco-
a la borrosa orilla de mi vida.

En Antología poética (2016)

Tuesday, February 13, 2018

Letters in Poems: Derek Walcott




Love After Love

The time will come 
when, with elation 
you will greet yourself arriving 
at your own door, in your own mirror 
and each will smile at the other's welcome, 

and say, sit here. Eat. 
You will love again the stranger who was your self.
Give wine. Give bread. Give back your heart 
to itself, to the stranger who has loved you 

all your life, whom you ignored 
for another, who knows you by heart. 
Take down the love letters from the bookshelf, 

the photographs, the desperate notes, 
peel your own image from the mirror. 
Sit. Feast on your life.

El amor después del amor

El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tú mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón,
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.

Monday, February 12, 2018

Letters in Books: Lo bello y lo triste

Continúa mi exploración de la literatura japonesa y en concreto de los textos de Yasunari Kawabata 川端 康成 (1899-1972), receptor del Premio Nobel 1968 y autor de más de doce mil páginas de cuentos, novelas y artículos. Un hombre cuya escritura me fascina. Ya os contaba algún detalle de Mil grullas en una anterior entrada

Después de ése  seguí con los otros libros que tenéis a vuestra disposición en la Biblioteca Pública Ánxel Casal: Historias de la palma de la mano (2008) y Lo bello y lo triste (2009). El primero es una colección de textos brevísimos y desasosegantes, irracionales. Kawabata dijo de ellos que eran "el espíritu poético de [su] juventud, que fluyeron de [su] pluma con espontaneidad". 

Buscando la esencia del hombre que se suicidó a los setenta y dos años de edad sin una nota que explicase las razones de su decisión, el siguiente libro (el último publicado por Kawabata) fue Lo bello y lo triste, en el que el autor de nuevo manifiesta su destreza para capturar momentos de vida conjugando sutileza y brutalidad y abordando temas universales como el amor, los celos, la venganza y la manipulación.

Los propios títulos de los capítulos son pequeños poemas de vida: Campanas del templo; Primavera temprana; La Festividad de la luna llena; Un cielo cargado de lluvia; Un jardín rocoso; El loto en llamas; Mechones de pelo negro; Pérdidas estivales; El lago.


Ambientada en Tokio en 1964, es una novela que oscila entre las dos categorías que indica el título.  La belleza de un entorno calmado y pintoresco: los jardines de piedra, las montañas de Kamakura, las orillas del río Kamo. La belleza que destila un cuadro o un cuerpo femenino y joven. La belleza del misterio, de lo que no se dice y que se infiere del silencio.

"[el quimono] hacía resaltar su turbadora belleza. Además había algo juvenil en la decorativa armonía de colores y en las variadas formas de los pájaros. Hasta los copos de nieve parecían estar danzando" (p.32)
"En el extremo superior de la tela había pintado una peonza roja. Era una vista de frente de la flor, en un tamaño superior al natural, con pocas hojas y un único pimpollo blanco en la parte inferior del tallo. En aquella flor enorme creyó ver el orgullo y la nobleza de Otoko" (p.47)
"Un campo de té restellante de juventud. Al principio he creído que simbolizaba un corazón en llamas" (p.81) 

"¡Es un arco iris! Un arco iris incoloro... simplemente líneas curvas en tinta clara y oscura. Nadie se da cuenta pero estoy envuelta en un arco iris de verano... en un atardecer de montaña" (p.153)

Por otro lado, la tristeza que sobreviene tras las emociones turbulentas y los recuerdos lacerantes. La tristeza que resulta del dolor que ocasionan la culpa, el trauma o los celos.

"El derecho me hace sentir triste (....) No sé. Quizá porque mi corazón no está de ese lado (...) Quizá el cuerpo de una chica tenga algo de defectuoso. E incluso el hecho de perder ese defecto puede hacerla sentir triste" (p.197)

"Pero quizá fuera su melancólico verde y las melancólicas sombras crepusculares de las hondonadas lo que había provocado su dolor" (p.60) 

Como es habitual en sus historias, traza múltiples triángulos amorosos: Oki, Keiko, Fumiko, Taichiro, Otoko. 

¿Qué ocurre? ¿Existe una aceptación, comprensión o represión de los hechos, de los recuerdos? No lo sabemos. Kawabata nos ha engañado con una prosa elegíaca, clara, pura y aparentemente transparente y sencilla. Las mismas cualidades que poseen las cicatrices emocionales de los personajes.

El elemento de discordia es Keiko, una sociópata rota, masoquista, manipuladora, impulsiva, pasional, bella, depredadora y frágil a la vez. El yin y el yang. Tan contradictoria como sus dos pechos. Nadie la entiende de verdad. Ni siquiera nosotros mismos, que intentamos descifrar su papel en la novela y caemos rendidos ante su ambigüedad tormentosa y abrupta. 

¿Cómo puede una novela de triángulos amorosos no ser tópica ni caer en moralismos? Porque Kawabata los maneja de manera intrincada, añadiéndoles una capa de profundidad y resonancia psicológica al enlazarlos con los temas de la identidad y la memoria. Además, los toques sutiles de la prosa nos arrastran en una corriente de florecimiento poético y al final, como Taichiro, quedamos enredados en la seda de araña que nos ha ido envolviendo con suavidad durante el relato. 
"El tiempo pasó. Pero el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un río, hay una corriente central rápida en algunos tramos y lenta, hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos, pero el tiempo humano difiere con cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo" (p.169)
"Las palabras cambian con tanta rapidez que uno experimenta vértigo. Por eso su vida es muy breve, y aunque sobrevivan se vuelven obsoletas... como las novelas que escribimos" (p.141)
"Un día, mientras escribía una carta, Otoko abrió el diccionario para consultar el ideograma "pensar". Al repasar los siguientes significados (añorar, ser incapaz de olvidar, estar triste) el corazón se le encogió. Tuvo miedo de tocar el diccionario... Incluso ahí estaba Oki. Innumerables palabras se lo recordaban. Vincular todo lo que veía y oía con su amor equivalía a estar viva. La conciencia de su propio cuerpo era inseparable del recuerdo de aquel abrazo" (p.166)