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Friday, December 28, 2018

Books in Books: Pretérito imperfecto

El título de este libro es indicativo del tono que lo imbuye: Pretérito imperfecto. Historias del mundo desde el año de la pera hasta ya mismo (2018). Se trata del último texto de Nieves Concostrinaa mi parecer una de las grandes periodistas y escritoras de este país y buena compañía para aquellos que, como yo, gustan de la historia contada de forma cercana y entendible.


Este informe secreto que va más allá de las narrativas tradicionales de la historia política y diplomática de España para escarbar en las prácticas turbias subyacentes llegó a mis manos en forma de inesperada sorpresa y no puedo agradecer lo suficiente las horas de diversión que ha proporcionado. Parte de un comienzo global de follones mitológicos y sigue con un desfile de reinas suicidas, ladronas y exiliadas, convivia romanos, reliquias enviadas de aquí para allá, reyes pijos, papas avariciosos, fumetas, soldados, piratas, santos e inventores, intercalando con maestría episodios nacionales de sexo loco, mosqueos monumentales, muertes y bombardeos.

El hilado narrativo es hipnótico e intenso, en sketches contados "a la Concostrina" con ingenio, gracia e ironía. Un relato en apariencia fragmentario con más coherencia que muchos libros de historia. 402 páginas irresistibles de retazos de historia underground que desmontan estereotipos de personajes que tenemos por sobrios y contenidos pero que una investigación diligente revela imbéciles recalcitrantes, corruptos, oscuros o todos a la vez.

A algunos nos falta un entendimiento de nuestro contexto y el conocimiento de la historia puede ofrecernos una ventaja estratégica por medio de las resonancias entre tiempos pretéritos y presentes. ¿Qué podemos aprender del pasado? A través de una convergencia armónica de anécdotas y datos históricos Concostrina nos responde que el pasado es, como siempre lo ha sido, sólo una guía imperfecta.
"Aunque el asunto es más que conocido, conviene insistir en que situar el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor el 23 de abril fue un pequeño tropezón de la Unesco por fiarse de Víctor Hugo que fue el primero en señalar la coincidencia de las muertes de Cervantes y Shakespeare el mismo día del mismo año. Y sí, los dos se largaron de este mundo en 1616, pero ya está demostrado que el día 23 Cervantes llevaba un día muerto y a Shakespeare le faltaban once para morirse" (p.113)
"Los salones más famosos eran los de la duquesa de Benavente, que tenían un nivelazo cultural bestial, y los de la duquesa de Alba, que reunía a los mismos intelectuales, aunque acudían con un talante más desahogado. Porque los salones de la duquesa, además de proporcionar intercambio cultural, también facilitaban el intercambio de fluidos" (p.180)
"El gran santuario de Fátima empezó a crecer como la espuma y hoy en día es imposible calcular cuánto ingresan. Mucho, muchísimo, pero no dicen cuánto. Ni siquiera los recaudadores lo saben. Jamás han rendido cuentas de los ingresos, nunca han publicado un balance y encima están exentos de impuestos. El negocio es redondo" (p.286) 
"Sin embargo, lo menos conocido de ella [Mae West] es precisamente lo más interesante: fue una excelente guionista, muy buena directora de escena y una pésima actriz porque se pasaba de excesiva y provocadora, pero es que ese era precisamente su papel. Y tenía un inigualable ojo para destapar talentos" (p.289) 
"Y ahora viene la pregunta. ¿Disfrutó Himmler con la corrida?
No. Nada.
Las pasó fatal. Dijo que era un espectáculo deleznable y muy sangriento. A él le gustaba matar, pero sin manchar" (p.329) 
"De 13.000 bombas lanzadas en la playa de Omaha, casi ninguna dio en el blanco. Cuando llegaron media hora más tarde los del desembarco se encontraron con que las defensas alemanas les estaban acribillando porque estaban intactas. Habían bombardeado a las ovejas en vez de a los nazis" (p.338) 
"Lo malo es que no hay fecha para esa limpieza prometida una y mil veces por Estados Unidos (Palomares también salió en los papeles de Wikileaks, y gracias a ello se supo que Estados Unidos más que limpiar la tierra, se lava las manos y dónde dijo digo, dice Diego). Por ahora no tiene previsto limpiar nada, ni pagar nada. Mucho menos en el momento de escribir estas líneas, cuando los ciudadanos han puesto el poder en manos de un presidente con nombre de pato y al que solo le preocupa su tupé teñido y hacer la puñeta al mundo" (p.370) 
"Y esto de la nomenclatura tiene guasa: Homo sapiens somos nosotros, aunque lo de sapiens, solo a ratos" (p.389)
Para saber más:

Monday, October 1, 2018

Words in Books: Los enamoramientos

Decía Emily Dickinson que "el corazón quiere lo que quiere -y lo demás no le importa". Benedetti hablaba de que "existes dondequiera /pero existes mejor donde te quiero". Javier Marías  nos lo resume todito diciendo que el enamoramiento es "un estado, una conciencia que nos debilita".



Los enamoramientos es un poema extenso al que se le podrían aplicar las palabras que en el propio texto dice Díaz-Varela:
"Lo que pasó es lo de menos. Es una novela, y lo que ocurre en ellas da lo mismo y se olvida, una vez terminadas. Lo interesante son las posibilidades e ideas que nos inoculan y traen a través de sus casos imaginarios, se nos quedan con mayor nitidez que los sucesos reales y los tenemos más en cuenta" (p.154)
La historia de la voyeuse María Soltz, la Joven Prudente que observa a la Pareja Perfecta de Miguel Desvern y Luisa Alday engancha y entretiene, pero, a fin de cuentas, da lo mismo. Lo que nos deslumbra realmente es el lirismo estoico que emerge del retrato sorprendente que Marías hace del tumulto emocional del enamoramiento.

Una observación sombría que desmitifica el proceso: el empuje, la caída, el eclipse, el clímax, la monotonía, la putrefacción, la salida, la atenuación y la pérdida. Lo íntimo nos va envolviendo poco a poco en una historia contenida, implícita, carente de exageraciones. Hasta los diálogos y las reflexiones son posibilidades y no sabemos si han ocurrido realmente. Porque, ¿qué es al fin la verdad sino un juego de azar donde nadie gana?
"... uno nunca sabe si lo que se le dice es verdad, nunca hay certeza de nada que no venga de nosotros mismos, y aun así" (p.177) 
"Quizá me va a engañar con la verdad" (p.270) 
"... es ridículo que tras tantos siglos de práctica, y de increíbles avances e inventos, todavía no haya forma de saber cuándo alguien miente; claro que eso nos beneficia y nos perjudica por igual a todos, quizá sea el único reducto de libertad que nos queda... " (p.276) 
"Cuanto a uno se le cuenta se le queda incorporado y pasa a formar parte de su conciencia, incluso si no lo cree o le consta que jamás ha sucedido y que solamente es invención" (p.324) 
"La verdad no es nunca nítida, sino que siempre es maraña. Hasta la desentrañada" (p.347)
La verdad del relato se va contaminando al tiempo que se fortalece la percepción de la fragilidad -la nuestra y la de los vínculos. Nos acercamos al final inevitable, a la muerte cruel; bien del cuerpo, bien del sentimiento. Y escuece el corazón porque "nada dura lo bastante porque todo se acaba, y una vez acabado resulta que nunca fue bastante, aunque durara cien años" (p.104)
"Ya sabes: conocer a alguien nuevo, contarle la propia vida aunque sea a grandes rasgos, dejarse cortejar o ponerse a tiro, estimular, mostrar interés, enseñar la mejor cara, explicar cómo es uno, escuchar cómo es el otro, vencer recelos, habituarse a alguien y que ese alguien se habitúe a uno, pasar por alto lo que desagrada" (p.108) 
"Cuando no provocamos inmediatas pasiones, creemos que la lealtad y la presencia acabarán siendo premiadas y teniendo más durabilidad y más fuerza que cualquier arrebato o capricho" (p.139) 
"No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los fracasos ajenos, y aun así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios..." (p.140) 
"... a cada uno le toca bregar con su vulnerabilidad y no con la de los otros, por muy queridos que sean" (p.110)
"... siempre hay algo que desagrada de quien está siempre ahí, a nuestro lado o enfrente o detrás o delante, el matrimonio circunda, el matrimonio rodea" (p.150) 
"Cuando alguien está enamorado, o más precisamente cuando lo está una mujer y además es al principio y el enamoramiento todavía posee el atractivo de la revelación, por lo general somos capaces de interesarnos por cualquier asunto que interese o del que hable el que amamos" (p.163) 
"Será sólo que hemos dejado de esforzarnos en nuestro entusiasta querer inaugural, no que fingiéramos y fuéramos falsas desde el primer instante" (p.164) 
"Lo que es muy raro es sentir debilidad, verdadera debilidad por alguien, y que nos la produzca, que nos haga débiles" (p.283) 
"... ay de quien se echa un enemigo de estas características por débil y menesteroso que parezca ser; si uno no tiene ganas ni tiempo de dedicarle la misma pasión y responder con igual intensidad acabará sucumbiendo ante él, porque no es posible combatir distraído en una guerra, sea declarada o soterrada u oculta, ni menospreciar el adversario terco, aunque lo creamos inocuo y sin capacidad de dañarnos, ni siquiera de arañarnos: en realidad cualquiera nos puede aniquilar, de la misma manera que cualquiera puede conquistarnos, y esa es nuestra fragilidad esencial" (p.172) 
"Cada amante sabe que el otro conoce una debilidad suya, que ante ese otro ya no puede fingir que no lo tienta físicamente, que le produce aversión o le es de todo indiferente..." (p.202) 
"Nada te revelo, tú te has dado cuenta hace tiempo y te dejas querer por mí, es agradable sentirse amado por quien nada te va a pedir" (p.212) 
"En toda relación desigual y sin nombre ni reconocimiento explícito, alguien tiende a llevar la iniciativa, a llamar y a proponer encontrarse, y la otra parte tiene dos posibilidades o vías para alcanzar la misma meta de no esfumarse y desaparecer en seguida, aunque crea que de todas formas será ese su destino final. Una es limitarse a esperar, no dar nunca un paso (...) La segunda vía es intentar colarse con disimulo en la cotidianidad de ese alguien, persistir sin insistir..." (p.223) 
"... eran los vestigios de mi enamoramiento; éstos jamás terminan de golpe, ni se convierten instantáneamente en odio, desprecio, vergüenza o mero estupor, hay una larga travesía hasta llegar a esos sentimientos sustitutorios posibles, hay un accidentado periodo de intrusiones y mezcla, de hibridez o contaminación, y el enamoramiento nunca acaba del todo mientras no se pase por la indiferencia, o más bien por el hastío" (p.326)
Para saber más:

Tuesday, July 31, 2018

Letters in the News: Finding Love Letters


Dúas noticias recentes que me teñen fascinada. Ambas relacionadas coa descuberta de cartas que estaban dalgún xeito agochadas.

A primeira do Daily Mail, que nos relata o descubrimento accidental dunha galesa, Sarah Quic, dunha morea de cartas de amor que datan dos anos 40-50. Os documentos pertencían a Rena e John, unha parella que tivo que estar separada mentres el servía na RAF. Sarah puxo unha entrada no Facebook buscando información e finalmente atopou á parella e vailles entregar as cartas e coñecelos en persoa. 

É curioso porque Sarah indica que as cartas lle mostraron "unha fotografía dunha era na que o amor e a comunicación eran moito máis fáciles". Quéixase de que nunca recibiu unha carta da súa parella e indica que van preparar xuntos unha "caixa da memoria" para que os seguintes habitantes da casa a atopen.

A segunda é esta noticia de El País. A descuberta, neste caso, foi de Patricia Marín. No 2007, cando acabou os seus estudos de Filoloxía, andaba a recopilar información para a súa tese doutoral sobre as relacións de Cervantes con políticos e intelectuais do seu tempo. Viaxou a Italia para investigar o arquivo da familia Colonna, xa que Ascanio Colonna foi o primeiro mecenas do escritor, de feito dedicoulle La Galatea

Alá foi ás montañas do Lacio, ao mosteiro bieito de Santa Escolástica. Atopou 20.000 cartas, das cales 500 estaban catalogadas aparte, escritas en español e firmadas con pseudónimos de muller. Agora, cunha beca Leonardo, vai afondar no contido dunhas cartas da esfera máis íntima, remexer sentimentos máis xenuínos e persoais, buscar selfies, guechos de cabelo e outros presentes que lle enviaron ao cardeal.

Para saber máis sobre se conservar ou non as cartas (de amor), convídote a ler esta entrada.

Monday, May 7, 2018

Words in Books: Nuestra mente nos engaña


"Creemos estar tan felices percibiendo cosas que pensamos que existen, recordando cosas que creemos que existieron y nada, o casi nada de ello, es verdad" (p.137)

Con esta sentencia demoledora nos enfrenta Helena Matute en el volumen Nuestra mente nos engaña (2018), la décima entrega de la colección "Neurociencia y Psicología" de El País. La declaración de intenciones es igualmente contundente y ambiciosa, en un texto que busca demostrar "... lo poco racionales que somos, lo mucho que nos engañamos a nosotros mismos, lo mucho que vamos cambiando nuestros recuerdos con el tiempo y, por qué no, lo mucho que tropezamos todos nosotros, además, en la misma piedra, una y otra vez" (p.9)

Con un estilo genial y ecléctico, Matute se mueve con comodidad tanto en el laboratorio como en las anécdotas personales, y a través de ambos nos va guiando en un tour por la irracionalidad que guía nuestras conductas y tomas de decisiones. Porque incluso aunque creas que tú no eres de los/as impulsivos/as, sino de los racionales, hasta los más *hiperracionales sois falibles, miopes y emocionales. Todos cometemos engaños sistemáticos que se producen en nuestra memoria, percepción, forma de aprender, de razonar, etc y las propias ventajas evolutivas que tenemos a veces nos llevan a error.

Dado que nadie es inmune a estas flaquezas, Matute quiere ayudarnos a hacer un esfuerzo racional y consciente para mejorar los procesos mentales y comportamentales que han determinado nuestra supervivencia y favorecido nuestra adaptación leyendo más, pensando más y poniendo remedio a toda esa carga de sesgos que llevamos encima (p.45). Hay que usar los atajos cognitivos a nuestro favor, pero también tenemos que detectar los agujeros de seguridad de esos mismos procesos.

"... una sola palabra en la forma de realizar la pregunta a un testigo (...) puede cambiar su recuerdo" (p.94)
"Construimos la realidad a todos los niveles: lo que escuchamos, lo que leemos, lo que recordamos (...) Ni siquiera cuando estamos atentos procesamos correctamente la información" (p.52)

Este libro es, a mi parecer, mucho más que un libro guía para profesionales o una colección de anécdotas para lucirse en las cenas de empresa. Hace una revisión rigurosa de sesgos cognitivos, heurísticos, errores y ruido que nos lleva a reconsiderar la propia "suciedad" que atribuimos a la palabra irracional.  El resultado es una gira vivaz y amena de la psique humana muy en la línea de The Upside of Irrationality de Dan Ariely.

Y por cierto, que otro de los valores de este libro es el poso que deja y las lecturas a las que te conduce: Daniel Kahneman, Wray Herbert, Elizabeth Loftus o Charles Spence.

Lean, señores y señoras. Nadie está libre de sesgos.

Saturday, March 3, 2018

¿Cómo es tu "biblioteca del azar"?


Antonio Muñoz Molina publicaba hace poco (17 de febrero de 2018) un artículo en Babelia titulado "La biblioteca del azar". En él presentaba al azar como un "eficiente bibliotecario ciego" y anárquico que nos va regalando novedades sorprendentes. Hablaba de sus aliados frecuentes: vendedores de puestos callejeros y de librerías de segunda mano que nos "sacan de quicio y cambian el rumbo de nuestras lecturas, actuando de antídoto contra las obsesiones y las inercias, contra lo que se lleva".

Todos/as tenemos nuestra zona de confort, tanto en la vida como en nuestras lecturas. Si no salimos de esa cómoda burbuja en la que nos metemos, leyendo los géneros o los/as autores/as que nos enganchan especialmente, nos perdemos un sinfín de experiencias y la posibilidad de expandir nuestras perspectivas.

Expandir perspectivas. Me pregunto si no podemos aplicar la teoría clásica de Vygotsky (1931) que postulaba el concepto de "zona de desarrollo próximo" (ZDP) en contextos educativos a nuestra experiencia lectora. La ZDP es la distancia existente entre la habilidad que uno tiene para realizar una tarea bajo la supervisión de un experto (un adulto) o con ayuda de un igual más capacitado y la habilidad de realizarla de forma autónoma. Según Vygotsky, ahí es donde puede puede ocurrir el aprendizaje.

¿Y si en nuestra interacción con los demás aprovechamos su nivel de desarrollo para ampliar el nuestro?  Entonces el margen de incidencia en nuestro aprendizaje puede llegar a ser brutal. Vygotsky de hecho enfatizaba esas conexiones que ocurren entre nosotros en las que interactuamos y compartimos experiencias en un contexto sociocultural. Decía que así es como mejoramos nuestro uso de las herramientas que nacen de una cultura, como el habla y la escritura, y por ende, mejoramos también la mediación. Al principio, como niños, sólo usamos esas herramientas para funciones sociales (comunicar nuestras necesidades), pero luego las internalizamos y alcanzamos así habilidades de pensamiento de alto orden (dimensión cognitiva de Bloom).

Qué listo Vygotsky. Mejorar uno mismo aprendiendo del que sabe más. Parece obvio, pero a veces desaprovechamos la oportunidad. Qué listo Muñoz Molina. El azar adopta formas diferentes y viene para mover los marcos que limitan nuestra zona de desarrollo próximo, ampliando nuestro horizonte. Para las recomendaciones lectoras: vendedores y libreros. Pero también toda esa infinidad de personas que se cruzan en nuestro camino y traen su libro debajo del brazo: compañeros de trabajo, de club de lectura, bibliotecarios, familiares, amigos o los lectores que se sientan a nuestro lado en el tren o en las salas de espera. 

¿Cómo sería mi biblioteca sin las aportaciones de la "biblioteca del azar"? Deliciosa para mí, seguro, pero definitivamente más aburrida. Menos montaña rusa. Quizás nunca hubiese llegado a esos textos. O quizás sí, pero más tarde, cuando ya no harían mella.

Dejémonos seducir por lo inesperado e imprevisible de esas lecturas que vienen con sello de garantía.  Que nos caoticen las estanterías, las mesitas de noche y las ideas.

Friday, April 7, 2017

Writing in Dedications

Después de leer el título y la información sobre la publicación, el siguiente elemento que nos encontramos en un libro es la dedicatoria. Unas palabras, normalmente pocas, contadas, que destacan en esas preliminares páginas blancas, que suelen ser poéticas, breves, crípticas, secretas. "Para (...) por (...)" una frase que esconde la relación de un/a autor/a con esa persona, animal (Jacqueline Susann a su perro) o incluso objeto (Cornell Woolrich a su máquina de escribir).

El novelista Arthur Hailey comparó escribir una dedicatoria a hacer el amor en público, y jamás quiso poner el nombre de su esposa en el interior de un libro. Sin embargo, otros convierten a sus parejas o amantes  (o ambos, como Ayn Rand) en una elección obvia. 

El caso es que llaman nuestra atención, y algunas de ellas destacan por originales. A modo de ejemplo, os dejo a continuación un hermoso artículo de El País que recopilaba algunas dedicatorias salientables.


Hasta hace poco, antes de la exposición de los autores en internet, una de las pistas con las que rastrear los amores, fobias y manías de los novelistas era la dedicatoria: casi un subgénero literario, esa generalmente críptica frase con la que un autor le da sentido a las horas que le ha llevado escribir un libro han atravesado diversas fases y modas, del panegírico barroco a página entera al chiste posmoderno, pasando por el guiño romántico y la carta de odio.
Hay dedicatorias que encierran el secreto de toda una existencia, también de una traición. Por ejemplo, la del filósofo alemán Martin Heidegger que dedicó a su Ser y tiempo a su maestro, el judío Edmund Husserl, y luego lo cambió cuando los nazis robustecieron su discurso antisemita. También sirven como venganza, como la de E. E. Cummings, que llegó a dedicar una obra a todas las editoriales que lo habían rechazado. Desde la egolatría a la búsqueda de intimidad con el lector o a la ficción absoluta con personajes inventados (como la referencia al emperador de la China en el prólogo de la segunda parte de El Quijote) o al destinatario permanente (autores que dedican siempre el libro a la misma persona, con la misma fórmula, de Nabokov a Vila-Matas o Marcos Ordóñez), he aquí cinco dedicatorias curiosas en lengua castellana y otras cinco de autores extranjeros, de antes y de ahora.

Narrativa en castellano:

1.- Pero… ¿Hubo alguna vez once mil vírgenes?, de Enrique Jardiel Poncela



2.- La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela
“Dedico este libro a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera”.

3.- La chica zombie, de Laura Fernández



4.- Don Quijote de La Mancha (segunda parte), de Miguel de Cervantes
“Dedicatoria al conde de Lemos
Enviando a Vuestra Excelencia los días pasados mis comedias, antes impresas que representadas, si bien me acuerdo, dije que don Quijote quedaba calzadas las espuelas para ir a besar las manos a Vuestra Excelencia; y ahora digo que se las ha calzado y se ha puesto en camino, y si él allá llega, me parece que habré hecho algún servicio a Vuestra Excelencia, porque es mucha la priesa que de infinitas partes me dan a que le envíe para quitar el hámago y la náusea que ha causado otro don Quijote, que, con nombre de Segunda parte, se ha disfrazado y corrido por el orbe; y el que más ha mostrado desearle ha sido el grande emperador de la China, pues en lengua chinesca habrá un mes que me escribió una carta con un propio, pidiéndome, o, por mejor decir, suplicándome se le enviase, porque quería fundar un colegio donde se leyese la lengua castellana, y quería que el libro que se leyese fuese el de la historia de don Quijote. Juntamente con esto, me decía que fuese yo a ser el rector del tal colegio”.

5.- El mal de Montano, El viaje vertical, París no se acaba nunca, Bartebly y compañía, Doctor Pasavento, etcétera, de Enrique Vila-Matas
“A Paula de Parma”

5bis.- El 90% de los libros de Marcos Ordóñez
“Pepita Forever”.

Narrativa extranjera:

1.- La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski
“Esto no es para ti”.



2.- Austenland, de Shannon Hale
“Para Colin Firth, eres un gran tipo, pero estoy casada, así que creo que deberíamos ser solo amigos”.



3.- An Introduction To Algebraic Topology, de Joseph J. Rotman
“A mi esposa Marganit, y a mis hijos Ella Rose y Daniel Adams, sin los cuales habría podido acabar este libro dos años antes”.



4.- El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry
“A LEON WERTH
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan). Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:
A LEÓN WERTH
cuando era niño”



5.- Cartero, de Charles Bukowski
“Esto se presenta como una obra de ficción y no está dedicado a nadie”.



6.- Los chicos de Anansi, de Neil Gaiman
“Ya sabes cómo funciona esto. Coges un libro, saltas a la dedicatoria y descubres que, una vez más, el autor ha dedicado su libro a alguien que no eres tú.
No será así esta vez.



Porque no nos hemos encontrado todavía/no hemos tenido la ocasión de echarnos una mirada/no estamos locos el uno por el otro/no es tampoco que no nos hayamos visto en mucho tiempo/ni que estemos relacionados de algún modo / quizás jamás nos veremos, pero, confío en que, a pesar de todo ello, pensamos mucho el uno en el otro…
Este es para ti.
Con lo que ya sabes y problamente ya sabes por qué”.

Tuesday, November 1, 2016

Letters of Kingsley Amis and Philip Larkin

En esta entrada anterior hablamos de la correspondencia de varios escritores y hemos comentado también las cartas de Elizabeth Barrett y Robert Browning. De nuevo os presentamos una visión de la correspondencia epistolar entre escritores que se recogió en un artículo de El País, recomendado por Miro Villar que aborda la relación entre Kingsley Amis y Philip Larkin:


“Follador P. A. Larkin, calle Sodomita 49, Chico Excremento (Adjunto Primer O.J.E.T.E.); Remite Metededo, Línea del Monte, Campo Cagarro, La Raja”. La dirección no existe, por supuesto: es uno de esos inventos maliciosos que Kingsley Amis incluía en su correspondencia con Philip Larkin y provocaban en ambos una alegría infantil. Larkin y Amis se habían conocido en el prestigioso St. John’s College de Oxford en abril de 1941. “Cuando se conocieron”, afirmó en una ocasión Martin Amis, el brillante hijo novelista de Kingsley, “los dos tuvieron la impresión de que por fin habían encontrado alguien más brillante que ellos mismos”.


Kingsley había nacido en el sur de Londres en 1922; Larkin, en Coventry ese mismo año. Ambos deseaban convertirse (y lo conseguirían, por supuesto) en escritores importantes, pero, al margen de este propósito, había pocas cosas que tuvieran en común: la educación en Oxford, el interés por la poesía y el jazz, el desprecio a la fatuidad no solo en literatura y el amor por el alcohol, que a Larkin le inspiraría algunos poemas como "Estudio de los hábitos de lectura" y "Compasión en blanco mayor "y a Amis todo un libro, Sobrebeber (sic), también publicado recientemente en español.

NOTABLE POETA Y CRÍTICO DE JAZZ

Poeta, bibliotecario, novelista y crítico de jazz, el británico Philip Larkin nació en 1922 en Coventry y murió en 1985, en Hull. Está considerado uno de los poetas ingleses más importantes del siglo XX. En 2008, The Times lo nombró el mejor de la posguerra de Gran Bretaña.

Publicó su primer libro de poemas en 1945, El barco del norte. Con la recopilación Engaño menor (1955) alcanzó notoriedad: Consolidó su prestigio con Las bodas de Pentecostés (1964) y Ventanas altas (1974).

Una chica en invierno fue una de sus novelas más celebradas. También se ganó una reputada fama como crítico de jazz desde sus textos en The Daily Telegraph.

Las diferencias entre ambos, por otra parte, eran evidentes, y se harían más visibles con el tiempo. Amis se casó dos veces y tuvo tres hijos; Larkin nunca se casó, y buena parte de su obra está destinada a denunciar ambas cosas: sus poemas Egoísta es el hombre (“Nadie puede negar, no, / que Arnold es menos egoísta que yo. / Se casó con una mujer para que no se le fuera / y ahora la tiene allí hasta que se muera”), Llévese uno para los niños(“Un juguete vivo es siempre una novedad, / pero al final uno también se cansa”) y su célebre Sea este el verso, que comienza con la frase “Bien que te joden tus padres” y culmina aconsejando “Escapa lo antes que puedas / y no tengas hijos”.

Diferencias sustanciales

Las carreras literarias de los dos también presentan diferencias sustanciales. Amis disfrutó del éxito desde la publicación de su primera novela, la hilarante Lucky Jim (1954), que llevó a la crítica especializada a asociarlo al movimiento literario de moda, el de los radicales Angry Young Men, o Jóvenes enfurecidos. Larkin, a pesar de la aceptación inicial de sus (magníficas) novelas Jill (1946) y Una chica en invierno(1947), se convirtió en un poeta enormemente respetado pero no especialmente exitoso comercialmente, a lo que contribuyó el hecho de que nunca vivió en Londres: mientras, allí, Amis iba de cóctel en cóctel, haciendo y destruyendo reputaciones, Larkin ordenaba libros en alguna biblioteca universitaria en Belfast o Hull. Mientras Amis viajaba por el mundo (un poco a la manera del espía James Bond, que tanto le gustaba y para el que escribió una novela con pseudónimo, Colonel Sun), Larkin seguía en Hull y escribía una poesía de tono menor, deliberadamente provinciana. Al tiempo que Amis ganaba una considerable cantidad de dinero, y presumía de ello, Larkin vivía en una habitación sin lujos. Mientras Amis parecía incansable (siete libros de poemas, veintiséis novelas, tres libros de relatos, once libros de no ficción), Larkin se agotó o creyó agotarse después de haber publicado tan sólo las dos novelas antes mencionadas, una selección de ensayos y cinco libros de poemas, incluyendo los fundamentales Engaños (1955), Las bodas de Pentecostés (1964) y Ventanas altas (1974). De hecho, cuando se le quiso hacer el mayor honor que puede recibir un poeta inglés, el de ocupar el puesto de poeta laureado, lo rechazó afirmando: “El impulso de escribir poemas me abandonó hace siete años, periodo en el cual no he escrito prácticamente nada. Naturalmente es una decepción, pero prefiero no escribir poemas a escribir poemas malos”. Amis, por su parte, no rechazó la Orden del Imperio Británico cuando ésta se le ofreció en 1981.
Philip Larkin, en su mesa de trabajo, en 1965. BROWN AGE

Las amistades entre escritores nunca son fáciles de explicar, no están exentas de rispideces y, por lo general, acaban en desastre. En sus cartas a Mónica Jones (lo más parecido que tuvo a una relación estable), Larkin se queja permanentemente de Amis: de que sus visitas son extenuantes, de que su casa está sucia, de que no reconoce públicamente su aporte a los libros con los que lo ha ayudado, de que es un tacaño, de que bebe mucho (“el sábado fuimos a Dublín, bebimos todo el camino hasta allí, y todo el camino de regreso: todavía me estoy recuperando”, le cuenta en 1951), de que es fatuo. “No es su éxito lo que me molesta más, sino su inmunidad a las preocupaciones y al trabajo duro, aunque su éxito también me molesta”, escribe en 1956, y agrega, en referencia a su holgada situación: “No me sorprende que pueda escribir”.

NOVELISTA DE ÉXITO DESDE ‘LUCKY JIM’

Narrador, poeta, crítico literario, guionista y profesor, el británico Kingsley Amis nació en Londres en 1922 y murió en 1995. Su hijo es el también escritor Martin Amis.

Alcanzó la popularidad ya con su primera novela Lucky Jim (La suerte de Jim), Amis se convirtió en uno de los más destacado escritores ingleses de la llamada Angry Young Men (Jóvenes airados) y de la segunda mitad del siglo XX. Su novela Los viejos demonios ganó el Booker Prize en 1986.

En su juventud, Amis abrazó el estalinismo, si bien en 1956 se alejó del comunismo por la invasión de Hungría por parte de la URSS. Su evolución ideológica le llevó a posiciones anticomunistas y conservadoras que él mismo explicó en libros.
Mejorar los libros

A pesar de todo ello, muy pocas amistades entre escritores han tenido la importancia para sus protagonistas como la que tuvieron la de Larkin y Amis: el primero sometía sus poemas a la opinión del segundo antes de darlos a la imprenta, y Amis solía hacer lo mismo con sus libros. En 1953 Larkin le cuenta a Mónica: “Kingsley me ha enviado un montón de mecanografía diciendo que, ya que Reading quiere publicarle un libro de poemas, por qué no se los selecciono, los mejoro, los arreglo y pienso un título”. No es necesario decir que Larkin lo hizo, y que Amis hizo cosas similares por los libros de su amigo bibliotecario.

La publicación simultánea de dos de sus libros en español, Cuentos completos (editado por Impedimenta, con traducción de Raquel Vicedo) de Amis, y Una chica en invierno (Impedimenta, traducción de Amelia Pérez de Villar) es una buena oportunidad para recordar esa amistad y el hecho de que no siempre las relaciones entre escritores son peligrosas. Amis murió en 1995; en los últimos años de su vida había regresado con su primera esposa, con cuyo marido se vio también obligado a convivir. Larkin podría haber escrito un magnífico poema acerca de este matrimonio de tres ancianos, y Amis le hubiese respondido con un exabrupto, pero Larkin había muerto en 1985 y Amis, esta vez, no tenía su dirección ni podía inventársela.

Thursday, September 1, 2016

Letter from Elena Poniatowska to Her Mother


El País publicaba recientemente en su columna "Carta Blanca" la siguiente conmovedora epístola de Elena Poniatowska (1932), narradora y ensayista mexicana de origen francés, a su madre. A continuación reproduzco el texto de la columna en su integridad.

Además, entre sus obras se encuentra Querido Diego, te abraza Quiela, que recrea de modo epistolar el vínculo amoroso que existió entre el talentoso muralista mexicano Diego Rivera y la pintora rusa Angelina Beloff. Añadido queda a la lista de "Pendientes de leer".

Fuente: http://elpaissemanal.elpais.com

QUERIDA MAMÁ

Siempre será una “niña enamorada de su madre”. Todavía hoy, a sus 84 años, la mexicana, premio Cervantes 2013, extraña el perfume que anticipaba su beso de las buenas noches.


Escribo con un nudo en la garganta. Lo mismo haría si el español fuera mi idioma materno. No es para tanto –me digo–, pero sigo escribiendo con un temblor cardiaco. Desde niña, a los seis o siete años copiaba las letras del alfabeto temblando de miedo. Manchar el cuaderno con una gota del tintero encajado en el pupitre escolar era una deshonra. Las letras salían picudas y tembeleques. Pero quien más me hacía temblar eras tú cuando aparecías a las ocho a darnos el beso de las buenas noches.

Te precedía tu perfume, luego el sonido de tu vestido barriendo el piso. Cuando te inclinabas sobre la cama se me venían encima tus pechos blancos como la leche, tu pelo castaño como el Bois de Boulogne, tus labios muy llenos, tus ojos de azúcar quemada. “¡Que duerman con los angelitos, niñas!”, reías. Un minuto después habías desaparecido.


En París, entre los treinta y cuarenta, los franceses giraban en una ronda de cenas, desfiles de alta costura, recepciones, conciertos, encuentros en cafés en la acera, ajenjos verdes como los de Van Gogh. Nunca dejaron de bailar sobre el volcán hasta que estalló la guerra. Mamá, escribiste: “Después de haber dejado sola a Polonia, las dos grandes potencias Francia e Inglaterra por fin le declararon la guerra a Alemania, el 3 de septiembre de 1939. Más tarde supe que el embajador Julio Lukasievicz en una entrevista tormentosa con Daladier le comunicó que le quedaban dos horas para salvar el honor de Francia”. Vestida de Schiaparelli, aparecías en el Vogue. Tú y yo girábamos aturdidas en otra ronda, la de una niña enamorada de su madre. Como a ti te querían tantos, te parecía normal que yo te quisiera más, por eso, a veces ni me veías como no se ve a lo que siempre está ahí.

Durante la guerra, Paula Amor de Poniatowski condujo una ambulancia. Se enroló en la Section Sanitaire Automobile Féminine SSA que pertenecía a la Cruz Roja y presentó tres exámenes: el de mecánica, el de auxiliar médico y el de topografía y orientación. Manejó una camioneta Matford que servía también para transportar heridos. Salía al alba y en su primer viaje recorrió 1.350 kilómetros para llevar alimentos a Alsacia. En la noche tenía que conducir con los faros apagados y recuerda haber llevado a una mujer que le dijo que no se iba sin su máquina de coser y su olla llena de sopa de lentejas. En Cayeux, subieron a su camioneta unos 10 ancianos tan malhumorientos y quejumbrosos que no le inspiraron simpatía, solo temían que los alcanzaran “les boches”. En cambio, un burrito abandonado a medio campo bajo las bombas le dio tanta compasión que lo subió a la camioneta y lo dejó en casa de un campesino.

La guerra de mi padre es otro cantar. Atravesó los Pirineos a pie y lo encarcelaron en Jaca. Los franquistas lo cacharon saludando: “¡Viva salaud!” en vez de “¡Viva Franco!” y lo obligaron a limpiar letrinas durante los tres meses de su prisión. “Tenía yo mierda hasta los codos”. Es un héroe, pero de él hablaré en otra ocasión, claro, si me lo permiten.

Nunca estuve segura del amor de nadie pero del suyo sí, el de mis padres. Ahora que ya no sé si mi pluma es una excusa o una soga al cuello, cómo quisiera escribir sin miedo. Todavía hoy, a los 84 años, extraño el perfume que precedía tu entrada y tu beso de las buenas noches y le pido al ángel de la guarda que te regrese.