Después de muchos años, cuando yo sea un montoncito de polvo callado, jugad conmigo con la tierra de mi corazón y de mis huesos. Si me recoge un albañil, me pondrá en un ladrillo, y quedaré clavada para siempre en un muro, y yo odio los nichos quietos. Si me hacen ladrillo de cárcel, enrojeceré de vergüenza oyendo sollozar a un hombre; y si soy ladrillo de una escuela, padeceré también de no poder cantar con vosotros en los amaneceres.
Mejor quiero ser el polvo con que jugáis en los caminos del campo. Oprimidme: he sido vuestra; deshacedme, porque os hice; pisadme, porque no os di toda la verdad y toda la belleza. O, simplemente, cantad y corred sobre mí, para besaros las plantas amadas...
Decid, cuando me tengáis en las manos, un verso hermoso y crepitaré de placer entre vuestros dedos. Me empinaré para miraros, buscando entre vosotros los ojos, los cabellos de los que enseñé.
Y cuando hagáis conmigo cualquier imagen, ¡rompedla a cada instante, que a cada instante me rompieron los niños de ternura y dolor!
Hemos hablado sobre Gabriela Mistral en una anotación anterior, y gracias a Miro Villar, os dejo esta carta-discurso de Gabriela Mistral para las Victorias Regias, leído el 31 de agosto de 1944, por
Georgina Durand en el "Encuentro de Poesía Femenina Brasileña".
En ella, Mistral habla de las fronteras idiomáticas que separan a las culturas, expresa su agradecimiento a la "poesía mujeril" brasileña y se lamenta de la poca difusión tanto de la poesía como del libro femenino. Finalmente, se despide con una hermosa expresión de compromiso: "Cada vez que me es dable servir a Brasil con la palabra yo lo hago con una obediencia de niño asombrado de su grandeza".
Miro Villarcompartió el enlace a este artículo de Literariedad, una revista digital semanal que tiene como objetivo, en palabras propias, responder "a la idea de poeta que suscitó Jaime Sabines: “No soy un poeta, soy un peatón”, de modo que la literatura, el cine y el teatro, así como todas las obsesiones de la vida, y de la muerte, se asumen como calles, lugares de encuentro y desencuentro, [buscando] difundir la crítica, la ficción, la poesía (y el pensamiento en torno a la misma) sin ninguna razón más que la de existir como todas las cosas: por un impulso ciego y desbocado".
El artículo incluye un podcast de 25 minutos perteneciente a una serie de programas de "Baúl de Cartas" que se emiten en la Emisora Cultural de Pereira Remigio Antonio Cañarte cada lunes y que se pueden escuchar en Soundcloud. Baúl de cartas "es un espacio con olor a letras, a polvo, a cartas, a historias, donde la literatura y la música se unen para dar a conocer a grandes personajes".
Este programa se centra en la figura de Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, una poeta, diplomática, feminista y pedagoga chilena. Hija de un maestro de escuela, trabajó como profesora de secundaria, directora e inspectora, estudió escuelas y métodos educativos en diversos países. Fue (y es) la única mujer de Latinoamérica en obtener un Premio Nobel de Literatura (1945). Es llamada "la poetisa de América", "la voz más pura y auténtica del espíritu americano". Sus Sonetos de la muerte, fantásticos, desgarradores, están dedicados a Rogelio Ureta, funcionario de ferrocarril que se suicidó con 17 años y que se dice que fue el gran amor de Gabriela.
El podcast alude también a la correspondencia de la poeta, en particular dos cartas. Una de ellas de entre los centenares que envió a Manuel Magallanes Moure confesándole su amor:
"Todo me lo has barrido (...) No tengo tibieza de brazos, palabras afectuosas y actitud de amor sino para ti (...) Soy seca. Soy dura. Soy cortante (...)"
Y otra fechada en 1912 en los Andes a Rubén Darío, expresándole su admiración de una forma ferviente y tierna:
"Yo le mando en estas hojas extensas toda aquella pura y fragante que es el querer (...) Poeta, soy una mujer flaca, y por lo tanto soy maestra (...) He dado en la debilidad de querer hacer cuentos y estrofas para mis pequeñas, y las he hecho (...) Usted me mete en mi cuento, en mis estrofitas, hiladas volantes en una cosa inútil y vulgar..."
Os recomiendo escuchar el podcast completo, que incluye una lectura de la poeta del texto "La casa", así como varias canciones, musicalizaciones de poemas de Violeta Parra. Os dejo una de ellas, de Pascuala Ilabacamusicalizando el poema "En tierras blancas de sed".