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Friday, December 28, 2018

Books in Books: Pretérito imperfecto

El título de este libro es indicativo del tono que lo imbuye: Pretérito imperfecto. Historias del mundo desde el año de la pera hasta ya mismo (2018). Se trata del último texto de Nieves Concostrinaa mi parecer una de las grandes periodistas y escritoras de este país y buena compañía para aquellos que, como yo, gustan de la historia contada de forma cercana y entendible.


Este informe secreto que va más allá de las narrativas tradicionales de la historia política y diplomática de España para escarbar en las prácticas turbias subyacentes llegó a mis manos en forma de inesperada sorpresa y no puedo agradecer lo suficiente las horas de diversión que ha proporcionado. Parte de un comienzo global de follones mitológicos y sigue con un desfile de reinas suicidas, ladronas y exiliadas, convivia romanos, reliquias enviadas de aquí para allá, reyes pijos, papas avariciosos, fumetas, soldados, piratas, santos e inventores, intercalando con maestría episodios nacionales de sexo loco, mosqueos monumentales, muertes y bombardeos.

El hilado narrativo es hipnótico e intenso, en sketches contados "a la Concostrina" con ingenio, gracia e ironía. Un relato en apariencia fragmentario con más coherencia que muchos libros de historia. 402 páginas irresistibles de retazos de historia underground que desmontan estereotipos de personajes que tenemos por sobrios y contenidos pero que una investigación diligente revela imbéciles recalcitrantes, corruptos, oscuros o todos a la vez.

A algunos nos falta un entendimiento de nuestro contexto y el conocimiento de la historia puede ofrecernos una ventaja estratégica por medio de las resonancias entre tiempos pretéritos y presentes. ¿Qué podemos aprender del pasado? A través de una convergencia armónica de anécdotas y datos históricos Concostrina nos responde que el pasado es, como siempre lo ha sido, sólo una guía imperfecta.
"Aunque el asunto es más que conocido, conviene insistir en que situar el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor el 23 de abril fue un pequeño tropezón de la Unesco por fiarse de Víctor Hugo que fue el primero en señalar la coincidencia de las muertes de Cervantes y Shakespeare el mismo día del mismo año. Y sí, los dos se largaron de este mundo en 1616, pero ya está demostrado que el día 23 Cervantes llevaba un día muerto y a Shakespeare le faltaban once para morirse" (p.113)
"Los salones más famosos eran los de la duquesa de Benavente, que tenían un nivelazo cultural bestial, y los de la duquesa de Alba, que reunía a los mismos intelectuales, aunque acudían con un talante más desahogado. Porque los salones de la duquesa, además de proporcionar intercambio cultural, también facilitaban el intercambio de fluidos" (p.180)
"El gran santuario de Fátima empezó a crecer como la espuma y hoy en día es imposible calcular cuánto ingresan. Mucho, muchísimo, pero no dicen cuánto. Ni siquiera los recaudadores lo saben. Jamás han rendido cuentas de los ingresos, nunca han publicado un balance y encima están exentos de impuestos. El negocio es redondo" (p.286) 
"Sin embargo, lo menos conocido de ella [Mae West] es precisamente lo más interesante: fue una excelente guionista, muy buena directora de escena y una pésima actriz porque se pasaba de excesiva y provocadora, pero es que ese era precisamente su papel. Y tenía un inigualable ojo para destapar talentos" (p.289) 
"Y ahora viene la pregunta. ¿Disfrutó Himmler con la corrida?
No. Nada.
Las pasó fatal. Dijo que era un espectáculo deleznable y muy sangriento. A él le gustaba matar, pero sin manchar" (p.329) 
"De 13.000 bombas lanzadas en la playa de Omaha, casi ninguna dio en el blanco. Cuando llegaron media hora más tarde los del desembarco se encontraron con que las defensas alemanas les estaban acribillando porque estaban intactas. Habían bombardeado a las ovejas en vez de a los nazis" (p.338) 
"Lo malo es que no hay fecha para esa limpieza prometida una y mil veces por Estados Unidos (Palomares también salió en los papeles de Wikileaks, y gracias a ello se supo que Estados Unidos más que limpiar la tierra, se lava las manos y dónde dijo digo, dice Diego). Por ahora no tiene previsto limpiar nada, ni pagar nada. Mucho menos en el momento de escribir estas líneas, cuando los ciudadanos han puesto el poder en manos de un presidente con nombre de pato y al que solo le preocupa su tupé teñido y hacer la puñeta al mundo" (p.370) 
"Y esto de la nomenclatura tiene guasa: Homo sapiens somos nosotros, aunque lo de sapiens, solo a ratos" (p.389)
Para saber más:

Wednesday, November 22, 2017

Words in Books: Vamos a comprar mentiras

El tema de la salud es uno de los que nos provoca mayor ansiedad hoy en día, y especialmente el impacto que tienen nuestra alimentación y los productos que empleamos a diario en ella: ¿Son los huevos la perfecta proteína o son bombas de colesterol? ¿Si el niño merienda un Actimel no cogerá catarro en la guardería? ¿Es bueno el vino para el corazón o malo para el hígado? ¿Me producirán cáncer de mama los desodorantes con aluminio?  Todo el mundo parece tener una respuesta válida a estas preguntas, y dispuesto a compartirla generosamente con el resto de sus congéneres, aunque no le hayan preguntado su opinión o no tenga ni la más remota evidencia científica que la avale. 

Cada uno que se quede con la opinión que más le convenza, pero si os apetece buscar una respuesta desde la óptica científica, leed Vamos a comprar mentiras (2016). Fue una lectura iluminadora, y por ello tengo que dar muchas gracias a Jesús García por recomendármelo y prestármelo, pues si no seguramente me hubiese pasado desapercibido. ¡Mil gracias!

Sin andarse con medias tintas, con consejos equilibrados y basados en la ciencia (la buena, no pseudociencia ni mensajes engañosos) José Manuel López Nicolás nos revela a las empresas y los intereses que han creado y explotado nuestras preocupaciones, los reclamos publicitarios que se han aprovechado de nuestros miedos engañándonos en algunos casos, provocando el pánico en otras y determinando nuestras elecciones. 


“Desde hace muchos años las industrias alimentarias y cosmética han estado mintiendo descaradamente al ciudadano con el único objetivo de enriquecerse. Si a esto se une que como herramienta de engaño dichos sectores empresariales  utilizan la ciencia, uno de los mayores valores que tiene la humanidad, la gravedad de los hechos es aún mayor” (p.11)


Así, va desgranando las verdades y mentiras sobre los alimentos funcionales (“aquellos alimentos procesados que contienen ingredientes que desempeñan una función específica en las funciones fisiológicas del organismo humano, más allá de sus contenido nutricional” (p.18)), nos expone las artimañas del marketing pseudocientífico” (p.23) y nos presenta la reglamentación existente, así como el trabajo realizado por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria).

López Nicolás nos cuenta las cosas con mucha chispa y efervescencia, buscando respuestas a las preguntas cotidianas que nos asaltan cuando elegimos productos para nuestra cesta de la compra. Nos  dice verdades incómodas. Analiza probióticos, prebióticos, leches enriquecidas, bebidas energéticas, pastillas de adelgazamiento, rímel, cremas, champús y moléculas que “están siendo demonizadas cuando en realidad nos aportan mucho más de lo que nos quitan” (el colesterol y la lactosa). Examina con lupa los eslóganes de la publicidad - el título de esta sección lo dice todo: Con colorantes, con conservantes, con mucha química y otras porquerías”. No se trata de generalidades, hay nombres propios: Activia, Actimel, Pascual Bifrutas, Monster, Red Bull, Rexona o las cremas del Mercadona entre otros. Habla de asociaciones o fundaciones que junto con los medios de  comunicación fomentan la cultura incientífica, el engaño y la mentira con publicidad encubierta, editoriales alarmistas y un fomento descarado de las pseudociencias.

Nos cuenta todo esto sin abrumar, para que los profanos en la materia vayamos asimilando sin sufrir una sobredosis de información. No alecciona, más bien nos lleva de la manita para que saquemos nuestras propias conclusiones, pero los zascas esperados caen a mansalva.


 “Prepárense porque en los siguientes capítulos voy a mostrarles ejemplos de alimentos que ustedes probablemente consumen de forma habitual y en los que esta práctica es muy corriente. Se indignarán” (p.33)

“… la denominada fast food o comida rápida. Sus comienzos llegaron con la hamburguesa que, al parecer, fue inventada por el dueño de un restaurante que se había quedado sin salchichas para dar de comer a sus comensales y decidió sustituirlas por carne de vaca picada” (p.16)


Estimados lectores, apliquen el sentido crítico cada vez que vean un logo de una fundación, sociedad o similar respaldando un producto alimenticio. Háganme caso” (p.171)

Pongámonos manos a la obra y recordemos la frase de Derek Curtis Bok, expresidente de la Universidad de Harvard: “ Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia” (p.178)

“La segunda característica que poseen los complementos alimenticios es la ineficacia de la mayoría para cumplir aquello que prometen” (p.231)


“Mientras en muchas partes del mundo hay investigadores que, poco a poco, van descubriendo las importantísimas rutas metabólicas implicadas en diferentes enfermedades, en otros lugares hay gente que se dedica a usar el nombre de la ciencia para “otras cosas”. Ustedes eligen con qué opción se quedan” (p.240)

“… el mundo de la cosmética, un sector donde la trampa, la mentira y las medias verdades están a la orden del día, el rigor científico brilla por su ausencia y el marketing pseudocientífico campa a sus anchas” (p.253)

“Estimados lectores, el hecho de que un producto tenga un buen perfil nutricional no significa que embadurnarnos de él nos vaya a proporcionar ninguna propiedad más allá de unas buenas (o malas) características organolépticas” (p.289)

Pero el libro no se limita a exponer una situación negativa, sino que propone soluciones: “una serie de mejoras, de iniciativas, de acciones que es necesario poner en marcha de forma urgente por parte de diferentes colectivos públicos y privados, para que los ciudadanos, cuando vayan a los centros comerciales, puedan estar seguros de que no se les está engañando” (p.13). Urge que haya coherencia en los estándares de los organismos oficiales evaluadores en diferentes países (p.62); que los/as consumidores/as nos informemos y hagamos elecciones basadas en el conocimiento, y que haya más divulgación científica.

“… la divulgación científica puede ejercer un papel fundamental para que la Ciencia sea respetada. Aunque muchos lo nieguen, y a veces se menosprecie el trabajo del divulgador, gracias a su labor y a la de las redes sociales se puede llegar a conseguir que el rigor científico se imponga a determinadas actitudes que menosprecian no solamente a la ciencia, sino también al consumidor” (p.286)

Las dos últimas secciones de “Cómo evitar un fraude en cinco cómodos pasos” y “Los siete pecado(re)s capitales del fraude pseudocientífico” son mis favoritas y utilísimas si queremos saber si un alimento o complemento alimenticio cumple lo publicitado. 


“He intentado suministrarles herramientas para que su compra, a partir de ahora, se base en el rigor científico y no en falsas campañas comerciales” (p.360)



“Espero haber inculcado en ustedes un espíritu crítico hacia muchas de las propiedades publicitadas en los alimentos y cosméticos” (p.360)


Queda mucho trabajo por hacer y López Nicolás es muy claro: “o combatimos la mentira desde diversos frentes o la batalla contra el fraude no acabará bien” (p.361). Para empezar a combatir la mentira, no está mal leerse el libro, por lo menos para mirar la publicidad con un poco de escepticismo y para tomar decisiones (un poquito más) informadas.

Para saber más:

Blog Scientia, de José Manuel López Nicolás: "un blog científico en el que podréis ver las novedades científicas que, a mi modesto entender, me parezcan interesantes, pero donde también habrá sitio para la historia de la ciencia, las curiosidades científicas y, como no, para el humor"