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Thursday, March 29, 2018

Hands in Poems: Francisco Brines (II)



Mendigo de realidad

Retiraste mi mano de tu mano,
y me has dañado el ser.

Ahora aúllan los perros por los pinos
y los astros conciertan en la altura
luz y muerte.
Seco está el aire que mi casa habita,
y vaga la memoria
por los caminos de la vida muerta.
Débil calor, pues donde fui feliz
mora una sombra ardiente,
un humo que penetro con gran daño:
una mirada otorga, entre la nada,
todavía piedad, amor, desdicha.
La cueva del recuerdo es muy oscura
y es fría como el hielo, aunque nos mienta
luz y calor de hogar.
Esto que fuimos se deshace lejos
de la carne y el alma, en el olvido
de lo que nunca ha sido. Tan seguro
lo sé, lo acepto tanto, que no duele
pensar en el fracaso de la vida.

Pero esta sed sí duele, este momento
de espíritu y de carne, que me exige

Felicidad, aunque yo sepa bien
que luego es alimento del olvido.
La ausencia que precede y la que sigue
conforman nuestro ser, pero el presente
se sabe luminoso en ocasiones.
Con un hambre cruel de realidad
aúllo sordamente con los perros,
miro apagar el alba las estrellas,
y he sentido mi mano desechada
como si ajena fuese.

Monday, May 8, 2017

Words in Poems: Francisco Brines

 (1932)

PALABRAS PARA UNA MIRADA

Miras, con ojos luminosos,
mientras hablo, mis ojos. Los cabellos
son fuego y seda,
y el rosa laberinto del oído
desvaría en la noche,
acepta las razones que doy sobre una vida
que ha perdido la dicha y su mejor edad.
¿Cómo me ven tus ojos? Yo sé, porque estás cerca,
que mis labios sonríen,
y hay en mí delirante juventud.
Inocente me miras, y no quiero saber
si soy el más dichoso hipócrita.
Sería pervertirte decir
que quien ha envejecido es traidor,
pues ha dado la vida
o dado el alma,
no sólo por placer, también por tedio,
o por tranquilidad;
muy pocas veces por amor.
He acercado mis labios a los tuyos,
en su fuego he dejado mi calor,
y emboscado en la noche
iba espiando en ti vejez y desengaño.