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Wednesday, September 28, 2016

Letters in Books: Federico García Lorca. Cartas escogidas

Hay escritores que fueron grandes correspondientes, como Gustave FlaubertJohn KeatsHenry James o Lord Byron que despuntaron en sus cartas. No se puede decir lo mismo de otros, que a pesar de ser grandes escritores, destacaron menos en su correspondencia personal. William Butler Yeats y James Joyce escribían sobre sus preocupaciones por nimiedades y Thomas Mann escribía en un estilo pomposo casi rayando la pedantería. 

Federico García Lorca pertenece al primer grupo. Todavía no he leído Querido Salvador, Querido Lorquito (2013), el epistolario entre los dos artistas, considerado "uno de los más vibrantes del siglo XX", pero sí acabo de disfrutar de Cartas escogidas (1999), una selección de Barbara Cavallero que recoge misivas enviadas a su familia y amigos (Ángel Barrios, Adolfo Salazar, Jorge Guillén, Salvador Dalí o Miguel Hernández entre otros). 

Es un epistolario breve, pero condensa la inteligencia, ingenio e inventiva de Lorca. Su joie de vivre permea las líneas de su escritura, y la voz que escuchamos es singular, irreverente y divertida. Un verdadero placer lector que completa el retrato extraordinario de un hombre complejo y brillante que desafió y cambió las  corrientes literarias de su época. 


[A Adriano del Valle] "Soy un pobre muchacho apasionado y silencioso que, casi, casi como el maravilloso Verlaine, tiene dentro una azucena imposible de regar y presento a los ojos bobos de los que me miran una rosa muy encarnada con el matiz sexual de peonía abrileña, que no es la verdad de mi corazón" (p. 14)

"Ahí va toda mi mano izquierda, que es la de mi corazón" (p. 17)

[A su padre] "¿Qué hago yo ahora en Granada? Escuchar muchas tonterías, muchas discusiones, muchas envidias y muchas canalladas (esto naturalmente no les pasa más que a los hombres que tienen talento" (p. 19, 20)

[A Antonio Gallego Burín] "Yo espero que el campo pula mis ramas líricas este año con las rojas cuchillas de las tardes" (p. 24)

[A Regino Sainz de la Maza] "Mis manos están llenas de besos muertos (manzanas de nieve con el surco tembloroso de los labios) y espero lanzarlas al aire roto para coger otros nuevos" (p. 26)

[A Adolfo Salazar] "Hay amistades que se escurren de las manos como el agua clara, otras son como una rosa que uno se prende despreocupadamente en el ojal, pero las verdaderas amistades son como los chupapiedras de los niños andaluces, son lapas que se plantan silenciosamente sobre el corazón" (p. 28)

[A Regino Sainz de la Maza] "Yo vivo en prestado, lo que tengo dentro no es mío, veremos a ver si nazco. Mi alma está absolutamente sin abrir. ¡Con razón creo algunas veces que tengo el corazón de lata!" (p. 37)

(sobre Cadaqués) "El horizonte sube construido como un gran acueducto. Los peces de plata salen a tomar la luna y tú te mojarás las trenzas en el agua cuando va y viene el canto tartamudo de las canoas de gasolina" (p. 46)

[A Melchor Fernández Almagro] "El mundo es una espalda de carne oscura (negra carne de mulo viejo). Y la luz está al otro lado.
Yo quisiera quedarme desnudo como un cero y contemplar" (p. 51)

[A Jorge Zalamea] "El unicornio quiere lo que la rosa olvida
y el pájaro pretende lo que las aguas vedan" (...) Este verso, "El unicornio quiere lo que la rosa olvida", me gusta mucho. Tiene un encanto poético indefinido de conversación borrada" (p. 80)

[A Miguel Hernández] "Mi querido poeta:
No te he olvidado. Pero vivo mucho y la pluma de las cartas se me va de las manos" (p. 106)

En la exposición de las preocupaciones y los acontecimientos diarios de la vida de Lorca, sus estudios, el proceso de escritura de sus poemas, su viaje a Nueva York,...  se nos recuerda constantemente la fertilidad de su talento, y nos hipnotiza su entusiasmo poético. Son documentos de vida y arte que hacen las delicias de los amantes de la literatura.

Fotografía de Raquel Pastoriza


Monday, June 6, 2016

Letters in Books: Hermann Hesse y Thomas Mann. Correspondencia

Como vos dicía nunha anterior anotación, José Carlos, o bibliotecario de Pobra seleccionoume un feixe de libros de cartas entre os cales estaba  Hermann Hesse y Thomas Mann. Correspondencia (1992), traducido do alemán ao español por Juan José del Solar Bardelli.

Non rematei aínda o libro, pero como hoxe é o aniversario do nacemento de Thomas Mann (naceu o 6 de xuño de 1875), pareceume axeitado non esperar a acabar para escribir unhas liñas coas miñas impresións, e máis cando se trata da súa correspondencia con outro premio Nobel, Hermann Hesse.  O libro mostra na introdución que cando enfrentamos un/ha autor/a sentimos instintivamente curiosidade por saber da súa parella, amantes, amigos/as e inimigos/as, porque, quizais sen darnos conta, intuímos que todos eles nos axudarán de xeito decisivo a completar o cadro da súa personalidade, que a obra e o carácter dese/a autor/a só suxiren.

E así pasa con Hesse e Mann, estes homes non podían ter personalidades máis diferentes, de feito nunha carta que o último lle enviou a Mann para o seu 75º cumpreanos, recordando o seu primeiro encontro, dille "Para decir la verdad, no nos parecíamos mucho; esto ya se veía en la ropa y zapatos." Alén do obvio, non podían ser máis opostos: Mann, fillo dun comerciante da alta burguesía, mundano, elegante, virtuoso, extrovertido e atento ás apariencias. Hesse, crítico coa sociedade civilizada, mesurado, pouco propenso ás aparicións en público e introvertido.  Porén, as súas vidas e obras tiveron paralelismos e rasgos comúns: a rebelión contra o contexto burgués, o abandono da escola, e unhas nais que lle engadiron un toque exótico ás súas infancias alemanas (Brasil no caso de Mann e India no de Hesse).

As cartas que estes antípodas literarios intercambiaron no decurso de cincuenta anos transparentan o respecto mutuo que se profesaban e que pouco a pouco se transformou nunha amizade profunda e intercambio intelectual a partir do ano 1933, cando a familia Mann se exiliou. Ademais, neste caso cabe destacar outro aspecto que se recalca na introdución, que é a importancia dos epistolarios na cultura alemana, pois nos países nórdicos de Europa a relación epistolar "es de una intensidad y vivacidad difícilmente imaginable en nuestras latitudes, donde prima la relación personal y el rumor que va de boca en boca. Nuestra cultura, la del Mediterráneo árabe y europeo, ha circulado y se ha consolidado tradicionalmente por vía de la viva voz y el aire libre, en el ágora, en la calle, en los locales públicos; mientras que la nórdica se ha hecho por carta, en las publicaciones y a puerta cerrada". 
  
Amais disto, durante o período de entreguerras, de 1918-1945, existiu unha gran cantidade (e calidade) de corresponsais (Elliot, Hesse, Rilke, Joyce, Ortega y Gasset entre outros) que tiñan a conciencia de que as súas cartas eran máis que vehículos de relación privada: documentos, "probas" que algún día serían coñecidos polo público e mesmo editadas en vida polos seus autores/as. Probablemente por esta razón hai moi pouca cordialidade, efusividade ou confesións íntimas nestas cartas (nada coma as de Federico García Lorca, por exemplo) e moito menos unha frase mal escrita. 

Hesse publicou en 1951 un volume de Cartas, onde reuniu moitas das máis interesantes escritas a varias personalidades e lectores. Noutros casos, como o de Rilke, que xa comentamos aquí, as cartas chegan a ter a calidade de obras de expresa creación.

Déixovos dúas cousiñas: unha, a caligrafía de Thomas Mann, que neste artigo se etiqueta como indescifrable. Non diría tanto, é bonitiña, pero chégalle ben, si.

Fotografía tirada de http://image.slidesharecdn.com

E outra é a inscrición da entrada á casa de Hermann Hesse:

"Cando un chega a vello e xa cumpriu a súa misión,
ten dereito a enfrentarse apaciblemente
coa idea da morte.
Non precisa dos homes.
Coñéceos e sabe abondo deles.
O que necesita é paz.
Non está ben visitar a este home, falarlle,
facerlle sufrir con banalidades.
Cómpre pasar 
diante da porta da súa casa,
como se ninguén vivise nela".