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Friday, February 22, 2019

Epitaphs (XXVI): Posthumous Letters in Colliure



Segovia, Madrid, Valencia, Barcelona, Viladesens, Cerbère e finalmente Colliure. Nos seus últimos días Antonio Machado foi nómada. Casas, hoteis e estacións varias que o acubillaron. Unha camisa compartida en quendas co irmán para baixar ao comedor. A praia de Boramar. As casas dos pescadores. Un xoieiro con terra de España. E no peto o tempo e a luz.


Fotografías de Dolores López


En Colliure

Soplaban vientos del sur
y el hombre emprendió el viaje.
Su orgullo, un poco de fe
y un regusto amargo fue
su equipaje.
miró hacia atrás y no vio
más que cadáveres sobre
unos campos sin color,
su jardín sin una flor
y sus bosques sin un roble.
Y viejo
y cansado
a orillas del mar
bebiose sorbo a sorbo su pasado.
Profeta
ni mártir
quiso Antonio ser.
Y un poco de todo lo fue sin querer.

En Estos días azules y este sol de la infancia. Poemas para Antonio Machado (2018)

Wednesday, January 24, 2018

Letters in Poems: Miguel Hernández (V)



Nanas de la cebolla 

( Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer, 
en la que le decía que no comía más que pan: y cebolla) 
La cebolla es escarcha 
cerrada y pobre. 
Escarcha de tus días 
y de mis noches. 
Hambre y cebolla, 
hielo negro y escarcha 
grande y redonda. 
En la cuna del hambre 
mi niño estaba. 
Con sangre de cebolla 
se amamantaba. 
Pero tu sangre, 
escarchada de azúcar, 
cebolla y hambre. 
Una mujer morena 
resuelta en luna 
se derrama hilo a hilo 
sobre la cuna. 
Ríete, niño, 
que te traigo la luna 
cuando es preciso. 
Alondra de mi casa, 
ríete mucho. 
Es tu risa en tus ojos 
la luz del mundo. 
Ríete tanto 
que mi alma al oírte 
bata el espacio. 
Tu risa me hace libre, 
me pone alas. 
Soledades me quita, 
cárcel me arranca. 
Boca que vuela, 
corazón que en tus labios 
relampaguea. 
Es tu risa la espada 
más victoriosa, 
vencedor de las flores 
y las alondras 
Rival del sol. 
Porvenir de mis huesos 
y de mi amor. 
La carne aleteante, 
súbito el párpado, 
el vivir como nunca 
coloreado. 
¡Cuánto jilguero 
se remonta, aletea, 
desde tu cuerpo! 
Desperté de ser niño: 
nunca despiertes. 
Triste llevo la boca: 
ríete siempre. 
Siempre en la cuna, 
defendiendo la risa 
pluma por pluma. 
Ser de vuelo tan lato, 
tan extendido, 
que tu carne es el cielo 
recién nacido. 
¡Si yo pudiera 
remontarme al origen 
de tu carrera! 
Al octavo mes ríes 
con cinco azahares. 
Con cinco diminutas 
ferocidades. 
Con cinco dientes 
como cinco jazmines 
adolescentes. 
Frontera de los besos 
serán mañana, 
cuando en la dentadura 
sientas un arma. 
Sientas un fuego 
correr dientes abajo 
buscando el centro. 
Vuela niño en la doble 
luna del pecho: 
él, triste de cebolla, 
tú, satisfecho. 
No te derrumbes. 
No sepas lo que pasa ni 
lo que ocurre.