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Saturday, July 28, 2018

Words in Poems: Reinaldo Arenas



Introducción del símbolo de la fe 

Sé que más allá de la muerte
está la muerte,
sé que más acá de la vida
está la estafa.
Sé que no existe el consuelo
que no existe
la anhelada tierra de mis sueños
ni la desgarrada visión de nuestros héroes.
Pero
te seguimos buscando, patria,
en las traiciones del recién llegado
y en las mentiras del primer cronista.
Sé que no existe el refugio del abrazo
y que Dios es un estruendo de hojalata.
Pero
te seguimos buscando, patria,
en las amenazas del nuevo impostor
y en las palmas que revientan buldoceadas.
Sé que no existe la visión
del que siempre parece entre las llamas
que no existe la tierra presentida.
Pero
te seguimos buscando, tierra,
en el roer incesante de las aguas,
en el reventar de mangos y mameyes,
en el tecleteo de las estaciones
y en la confusión de todos los gritos.
Sé que no existe la zona del descanso
que faltan alimentos para el sueño,
que no hay puertas en medio del espanto
Pero
te seguimos, buscando, puerta,
en las costas usurpadas de metralla,
en la caligrafía de los delincuentes,
en el insustancial delirio de una conga.
que hay un enorme torrente de ofensas aun guardadas
y arsenales de armas estratégicas,
que hay palabras malditas, que hay presiones
y que en ningún sitio está el árbol que no existe.
Pero
te seguimos buscando, árbol,
en las madrugadas de cola para el pan
y en las noches de colas para el sueño.
Te seguimos buscando, sueño,
en las contradicciones de la historia
en los silbidos de las perseguidoras
y en las paredes atestadas de blasfemias.
que no hallaremos tiempo
que no hay tiempo ya para gritar,
que nos falta la memoria,
que olvidamos el poema, que, aturdidos,
acudimos a la última llamada
(El agua, la cola del cigarro).
Pero
te seguimos buscando, tiempo,
en nuestro obligatorio concurrir a mítines,
funerales y triunfos oficiales,
y en las interminables jornadas en el campo.
Te seguimos buscando, palabra,
por sobre las charlas de las cacatúas
y el que vendió su voz por un paseo,
por sobre el cobarde que reconoce el llanto
pero tiene familias… y horas de recreo.
Te seguimos trabajando, poema,
por sobre la histeria de las multitudes
y tras la consigna de los altavoces,
más allá del ficticio esplendor y las promesas.
Que es ridículo invocar la dicha
que no existe ‘la tierra tan deseada’
que no hallaran calma nuestras furias.
Todo eso lo sé.
Pero te seguimos buscando, dicha,
en la memoria de un gran latigazo
y tras el escozor de la última patada.
Te seguimos buscando, tierra,
en el fatigado ademan de nuestros padres
y en el obligatorio trotar de nuestras piernas.
Te seguimos buscando, calma,
en el infinito gravitar de nuestras furias
en el sitio donde confluyen nuestros huesos
en los mosquitos que comparten nuestros cuerpos
en el acoso por sueños y aceras
en el aullido del mar
en el sabor que perdieron los helados
en el olor del galán de noche
en la idea convertida en interjecciones ahogadas
en las noches de abstinencia
en la lujuria elemental
en el hambre de ayer que hoy hambrientos condenamos
en la pasada humillación que hoy humillados denunciamos.
En la censura de ayer que hoy amordazados señalamos
en el día que estalla
en los épicos suicidios
en el timo colectivo
en el chantaje internacional
en el pueril aplauso de las multitudes
en el reventar de cuerpos contra el muro
en las mañanas ametralladas
en la perenne infamia
en el impublicable ademan de los adolescentes
en nuestra voracidad impostergable
en el insolente estruendo de la primavera
en la ausencia de dios
en la soledad perpetua
y en el desesperado rodar hacia la muerte
Te seguimos buscando
te seguimos
te seguimos.

Friday, July 6, 2018

The Heart in Poems: María do Cebreiro (VI)


M.P. (extracto)

1.
O meu corazón ardía como unha faísca e agora é duro como o pedernal. É duro como o daquelas dornas que rexeitaban os homes que as cantaban porque non eran deuses.

O meu corazón írguese como unha vela alta no maestro dun barco.

Monday, July 25, 2016

Epitaphs (V): Posthumous Letters in Venice

Colles o vaporetto desde Cannareggio, Fondamenta Nuove (Venezia) e comezas a peregrinaxe cultural cara San Michele. Entre Venecia e Murano albiscas a illa, que en realidade son dúas (San Michele e San Cristoforo della Pace) unidas por un estreito canal e que constitúen un camposanto desde 1837. A tríada de cores  que se distingue na distancia (o verde dos cipreses, o branco da igrexa de Codussi e o vermello do pavimento) evoca a bandeira italiana.




Venecia non é unha cidade calquera, e tampouco o é o seu cemiterio. Ao parecer, ata o século XIX os venecianos enterraban os seus mortos baixo lastras nas rúas, o cal era insalubre, máis en tempos de peste. Así xurdiu a illa dos mortos no 1837, onde se depositan os falecidos e despois duns 12 anos exhúmanse e ou ben se incineran ou se gardan en osarios en terra firme, agás os/as ricos/as, que poden pagar por quedar en San Michele máis tempo.
















E coma nestas anteriores entradas, preséntovos unha escolma de epitafios, cartas póstumas, que me chamaron a atención.

Tumba de Sonia Kaliensky (1907)
Comezo pola miña favorita, unha fermosísima talla de Enrico Butti para unha muller cunha historia ben triste, como despois tiven oportunidade de descubrir. Sonia Kaliensky foi unha noble rusa de 22 anos que foi a Venecia para celebrar o carnaval e afogar as súas coitas amorosas no alcol e despois en láudano. A moza represéntase nesta escultura no momento do seu suicidio, apenas cuberta pola saba.

Serge Diaghilew (1929)
Curiosa a homenaxe a Serge Diaghilew, nome crave na renovación do ballet no século XX. Fundou os Ballets Rusos en París, que aglutinaban os mellores bailaríns, coreógrafos, pintores e compositores do momento. Non hai flores na súa tumba, só zapatillas de ballet.

Igor (1971) e Vera (1982) Stravinsky
Tamén resoan acordes musicais, quizais da Sinfonía en Do, no curruncho onde xacen Igor Stravinsky e a súa dona Vera de Bosset.


Noutro recuncho encóntrase Joseph Brodsky (1996), quizais canso de "andar taconeando por aí", cunha "arañeira na fronte". Agora si "non pode soñar con nada, para existir menos, / para vir e pasar menos a miúdo, para non obstruír / o tempo"; aínda que a el debíalle parecer que si, pois a lápida di por detrás "Letum non omnia finit".

Por último, quedan aquí outros sen sona pero que me parecen poesía. Un último exercicio de creatividade por parte do finado ou dos seus familiares. Desgarradora a sección adicada a bebés e meniños.

"Il tuo sorriso riscalda ancora il mio cuore"
"His sun set while it was yet day"








Despedimos a entrada coa nova sección, o "Recinto XXIII" que está en funcionamento (aínda que inacabado) e que deseñou o arquitecto británico David Chipperfield despois de gañar o concurso internacional en 1998. Un volume bastante abstracto e que non pega para nada co resto do cemiterio.