"“Fill your paper with the breathings of your heart.” ― William Wordsworth
Friday, June 9, 2023
Hands in Poems: Daniel Faria
Friday, April 7, 2023
Words in Poems: Ben Clark
Friday, March 31, 2023
Hands in Poems: Irene Domínguez
Friday, March 10, 2023
The Heart in Poems: La bailarina apuñalada
LA BAILARINA APUÑALADA
Tradución propia do poema extraído do poemario: El hueco de la ola (1957)
Grazas, Celeste, por me descubrir a web Poesía Árabe.
Friday, February 17, 2023
Hands in Poems: Billy Collins
I LOVE YOU
Early on, I noticed that you always say it
to each of your children
as you are getting off the phone with them
just as you never fail to say it
to me whenever we arrive at the end of a call.
It's all new to this only child.
I never heard my parents say it,
at least not on such a regular basis,
nor did it ever occur to me to miss it.
To say I love you pretty much every day
would have seemed strangely obvious,
like saying I'm looking at you
when you are standing there looking at someone.
If my parents had started saying it
a lot, I would have started to worry about them.
Of course, I always like hearing it from you.
That is never a cause for concern.
The problem is I now find myself saying it back
if only because just saying good-bye
then hanging up would make me seem discourteous.
But like Bartleby, I would prefer not to
say it so often, would prefer instead to save it
for special occasions, like shouting it out as I leaped
into the red mouth of a volcano
with you standing helplessly on the smoking rim,
or while we are desperately clasping hands
before our plane plunges into the Gulf of Mexico,
which are only two of the examples I had in mind,
but enough, as it turns out, to make me
want to say it to you right now
and what better place than in the final couplet
of a poem where, as every student knows, it really counts.
Friday, February 10, 2023
Words in Poems: Isabel Gutiérrez Novo
ABISMU
Mio güela tien ochenta y seis años
y casi todos los vistíos rotos.
Espurre la so probe pensión
y lo poco que-y queda, guárdalo.
"Pa cuando faiga falta", diz.
Dacuando intentamos convencela
de que merque un vistíu nuevu
y míranos como si faláremos n'otro idioma,
nuna llingua estraña ya inintelixible.
Ella nun sabe que tolo que nun sea agora ye una
[mentira.
Yo nun conozo'l posu de mieu que dexa la fame na
[pallabra mañana.
En Grana de crisantemu (2021)
Moi agradecida á querida Bea pola feliz descuberta.
Friday, February 3, 2023
The Heart in Poems: Los fugitivos
Názik Al-Malaika
(1923-2007)
Los fugitivos
¿Por qué vagamos por remotas tierras?
El espejismo nos arrasa,
la llanura nos entrega a otra llanura,
y la curva nos engaña.
¿A qué vinimos? Nos pregunta el mar: ¿Qué queremos?
Y los faetones del viento nos persiguen
y repiten la pregunta.
La única respuesta en nuestras silenciosas caras
son las líneas del tedio en las noches largas.
Nosotros humos, y ellas siguen persiguiéndonos.
Y el horizonte nos pregunta, ¿adónde viajamos?, ¿adónde vamos?
¿De qué huimos?, ¿y por qué?, ¿y a qué destino?
Y en nuestro silencio hay corazones que laten.
Y las huellas de esperanza en nuestro pesimismo
son alegría que no soportamos,
por eso buscamos una pequeña herida de tristeza.
En nuestra andadura oímos que la noche se burla de nuestro secreto,
nos persigue por la oscuridad y trae el viento hacia nosotros.
Nos dice el camino
por qué recorremos esta remota existencia.
Nuestro ayer nos sigue con cara amistosa.
¿Hasta cuándo huiremos de nuestra sombra?
En nuestro camino por la oscuridad, percibimos la burla de la luna,
nos enoja en sus entrañas el frío,
y algunos árboles impiden el paso.
Y se burla de nosotros el ocaso,
profetiza que vamos a la nada,
que somos, pese a nosotros, humanos.
Y alguna noche, oímos a la orilla de los caminos
el susurro del eco diciendo en la oscuridad
que somos cobardes... Tememos el ocaso
y abandonamos una larga lucha
para huir de nosotros mismos, no por deseo de partir,
sino por seguir siendo extraños.
Y aquí seguimos, donde empezamos, vagando inmersos en esta oscuridad.
Muere el invierno, y las preguntas, cuyas respuestas la primavera no dará.
Los ojos ciegos,
y el mañana nos pregunta: ¿quién seréis?
Y nuestro ayer nos deja en la niebla de los siglos.
¡Oh mar!, ¡oh noche!,
¿dónde nos perdemos?
Grazas, querida Celeste Seoane, por este fermoso volume
Diván de poetisas árabes contemporáneas (2016, edición e tradución de Jaafar Al Aluni)





