As palavras proferidas pelo coração não têm língua que as articule, retém-nas um nó na garganta e só nos olhos é que se podem ler.
"“Fill your paper with the breathings of your heart.” ― William Wordsworth
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Friday, January 18, 2019
Thursday, August 9, 2018
Hands in Poems: José Saramago (IV)
Demissão
Este mundo não presta, venha outro.
Já por tempo de mais que andamos
A fingir de razões suficientes.
Sejamos cães do cão: sabemos tudo
De morder os mais fracos, se mandamos,
E de lamber as mãos se dependentes.
Tuesday, May 29, 2018
Words in Poems: José Saramago (III)
ELOQUÊNCIA
Um verso que não diga por palavras,
Ou se palavras tem, que nada exprimam:
Uma linha no ar, um gesto breve
Que, num silêncio fundo, me resuma
A vontade que quer, a mão que escreve.
Friday, March 30, 2018
Hands in Poems: José Saramago (II)
Lá onde não fogueiras, mas desertos.
Vinde todos comigo, irmãos ou inimigos,
A ver se povoamos esta ausência
Chamada solidão.
E tu, claro amor, palavra nova,
Que a tua mão não deixe a minha mão.
Al infierno señores,
al infierno de los hombres,
donde no hay hogueras,
sino desiertos.
Venid todos conmigo,
hermanos o enemigos,
a ver si poblamos esta ausencia
llamada soledad.
Y tú, claro amor, palabra nueva,
que tu mano no suelte mi mano.
Wednesday, August 23, 2017
Hands in Poems: José Saramago
Palma com palma,
Coração e coração, e gosto de alma
No mais fundo do corpo revelado.
Já a pele não separa, que as palavras
São espelhos rigorosos da verdade
E todas se articulam deste lado.
Linhas mestras da mão abram caminho
Onde possam caber os passos firmes
Da rainha e do rei desta cidade.
En Provavelmente Alegria (1970)
Wednesday, February 22, 2017
Personal Correspondence: José Saramago - Antonio Machado
Antonio Machado murió hoy hace setenta años. En el cementerio de
Collioure, donde sus restos descansan, un buzón de correos recibe todos
los días cartas que le escriben personas dotadas de un infatigable amor
que se niega a aceptar que el poeta de “Campos de Castilla” esté muerto.
Tienen razón, pocos están tan vivos. Con el texto que viene a
continuación, escrito cuando el 50º aniversario de la muerte de Machado,
y para el Congreso Internacional que tuvo lugar en Turín, organizado
por Pablo Luis Ávila y Giancarlo Depretis, tomo mi modesto lugar en la
fila. Una carta más para don Antonio.
Me acuerdo, tan nítidamente como si fuera hoy, de un hombre que se llamó Antonio Machado. En ese tiempo yo tenía catorce años e iba a la escuela para aprender un oficio que de poco iba a servirme. Había guerra en España. A los combatientes de un lado les dieron el nombre de rojos, mientras que los del otro lado, por las bondades que de ellos oía contar, debían tener un color así como el del cielo cuando hace buen tiempo. Al dictador de mi país le gustaba tanto ese ejército azul que dio orden a los periódicos para que publicaran las noticias de modo que hicieran creer a los ingenuos que los combates siempre terminaban con victorias de sus amigos. Yo tenía un mapa donde clavaba banderitas hechas con alfileres y papel de seda. Era la línea del frente. Este hecho prueba que conocía a Antonio Machado, aunque no lo había leído, lo que es disculpable si tenemos en cuenta mi poca edad. Un día, al darme cuenta de que andaba siendo engañado por los oficiales del ejército portugués que dirigían la censura de la prensa, tiré el mapa y las banderas. Me dejé llevar por una actitud irreflexiva, de impaciencia juvenil, que Antonio Machado no merecía y de la que hoy me arrepiento. Los años fueron pasando. En cierto memento, no recuerdo cuando ni como, descubrí que el tal hombre era poeta, y tan feliz me sentí que, sin ningún propósito de vanagloria futura, me puse a leer todo cuanto escribió. Fue entonces cuando supe que ya había muerto, y, naturalmente, coloqué una bandera en Collioure. Es tiempo, si no me equivoco, de poner esa bandera en el corazón de España. Los restos pueden quedarse donde están.
Me acuerdo, tan nítidamente como si fuera hoy, de un hombre que se llamó Antonio Machado. En ese tiempo yo tenía catorce años e iba a la escuela para aprender un oficio que de poco iba a servirme. Había guerra en España. A los combatientes de un lado les dieron el nombre de rojos, mientras que los del otro lado, por las bondades que de ellos oía contar, debían tener un color así como el del cielo cuando hace buen tiempo. Al dictador de mi país le gustaba tanto ese ejército azul que dio orden a los periódicos para que publicaran las noticias de modo que hicieran creer a los ingenuos que los combates siempre terminaban con victorias de sus amigos. Yo tenía un mapa donde clavaba banderitas hechas con alfileres y papel de seda. Era la línea del frente. Este hecho prueba que conocía a Antonio Machado, aunque no lo había leído, lo que es disculpable si tenemos en cuenta mi poca edad. Un día, al darme cuenta de que andaba siendo engañado por los oficiales del ejército portugués que dirigían la censura de la prensa, tiré el mapa y las banderas. Me dejé llevar por una actitud irreflexiva, de impaciencia juvenil, que Antonio Machado no merecía y de la que hoy me arrepiento. Los años fueron pasando. En cierto memento, no recuerdo cuando ni como, descubrí que el tal hombre era poeta, y tan feliz me sentí que, sin ningún propósito de vanagloria futura, me puse a leer todo cuanto escribió. Fue entonces cuando supe que ya había muerto, y, naturalmente, coloqué una bandera en Collioure. Es tiempo, si no me equivoco, de poner esa bandera en el corazón de España. Los restos pueden quedarse donde están.
Thursday, September 15, 2016
A Letter to My Students in Sección Ribeira
"A nossa grande tarefa está em conseguirmo-nos tornar mais humanos"
Dear students and former students,
Como poden caber nas entrañas deste edificio tantísimas experiencias e bos momentos? Como pode albergar ese poder evocador tan forte?
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| IES número 1 de Ribeira |
How can days and nights pass and how can ages bloom and fade like flowers? ... Xa van aló oito anos desde aquel xullo de 2008 en que botou a andar a sección de Ribeira e deixastes entrar as clases de inglés da EOI nas vosas vidas. Permitídeme, por favor, unha pequena homenaxe en forma de exercicio de memoria. Vai por todos/as os/as que pasastes pola EOI e a enchestes de vida. Porque o que se aprende feliz, apréndese mellor, and hopefully, will not be forgotten.
Véñenche algúns recordos en particular? De que te acordastes ao ver algunha das fotos? A min venme á cabeza a caligrafía de Gabriel, a presentación de Timor de Miguel, de Carmen sobre o naufraxio do Santa Isabel, ou de Bea sobre o phubbing, a conversa entre Juanjo e Dolores con cancións incluídas, o xuízo na clase no que Elisa era a acusada, a life cooking class de Vicky e a degustación de pumpkin pie, a exposición explicada por vós de Amnistía Internacional, os poemas sobre Heroes no National Poetry Day, a "voda" entre Marga e Gude e todos nós de invitados, o noticiario, Chús entrevistando ao "alcalde" Belarmino, Susana dando o tempo, o anuncio do servizo de mensaxería con Teresa, Javi, Alejandro e Fátima, ...
... aquelas veces en que vos convertistes en obras de arte vivintes...
... ou en reposteiros...
... e membros do xurado!
... os doces árabes feitos por Khadija...
... o debate sobre arte en Porto do Son con Jontxu Argibay...
... as fantásticas presentacións sobre "Movember"...
... as sentidas cartas de agradecemento que vos escribistes uns aos outros...
... ou aquela vez en que practicamos os futuros indo ás "fortune tellers" Dolores e Elena.
Sigo dándolle á roda da memoria e sorrío pensando na simpatía de Isaac, na historia musical do pai de Laura Fuentes, na calma de Lucía, en todas as películas e series que coñecemos grazas a Manuel e Andrés, no impresionante caudal de coñecemento e memoria de Juan Carlos, nos contos de Castelao na voz de Daniel, na constancia de Teresa, no precioso sorriso de Isa, na paixón lectora de Chús, nas preguntas de José Ángel, na bondade de Angelica, no apoio e notiñas de Luís, nas recomendacións músico-literarias de Alejandro, na clase de pilates en inglés de Juanjo, nos bailes do mundo con María, no obradoiro de caligrafía con Noriko, nos marcapáxinas de Encarna, no concerto de Chick & Kathryn, no obradoiro con Jarrett, en Curtocircuito, nas coreografías de Raquel, nas indicacións de tecnoloxía de Chema, nas cartas de Fátima, en Juan vestido de noiva, en Paloma xogando ao taboo, na risa contaxiosa de Antón... E por suposto en EOIvisión. Esas horas de ensaio, de bonding, nervios e frustración para logo chegar á satisfacción dun produto feito en equipo. Cancións que creo que ningún de nós esquecerá xamais.
E que dicir dos libros, libros libros? Ai, ese club de lectura do meu corazón. Teño que agradecervos enormemente aos que cada ano vides novos para ler e debater, ás veces textos longos e complexos, e ademais en inglés. Pero tamén quero dar as grazas especiais aos que comezastes hai sete anos e seguides vindo fielmente.
A vós vai o mérito tamén por ter a marabillosa idea de pór en marcha un grupo de teatro. Seize the Day partiu de vós e é voso, e iso nótase na entrega e empeño que lle poñedes, adicándolle horas e esforzo para memorizar o texto e vir aos ensaios e ás representacións malia as vidas ocupadas que levades. Grazas, Loida, por encamiñarnos e enriquecernos.
Tito, Manuel e Susana, é un luxo que compartades con nós o voso talento. A vosa música desde logo deunos momentos íntimos, de pel de galiña e de corazón encollido. Moitísimas grazas!
E as viaxes? Lembrades a nosa primeira, organizada por Pepe? Estupendo aquel percorrido por Liverpool, Dublín, Bristol - mesmo con cinzas de volcán islandés e día extra con tour de Banksy incluídos. Malta (aquel karaoke...), O Porto (o cruceiro polo Mississippi, lembrades?), Santiago e Nova Iorque - vaia aventuras!
Non podían faltar as ceas aderezadas de boa conversa. Primeiro falando dos exames, das clases - non podía ser doutro xeito, e despois... sempre, sempre algo interesante, desde un poema ata unha canción con acompañamento de acordeón, non si, Pablo?
E por último, os días de roteiros polo Barbanza con tardes de xogos - en inglés, por suposto!- mesmo se hai tornado ou hai que mollarse ata os ósos.
Non sei se a grande tarefa de Saramago está cumprida ou queda por completarse, pero o que si podo asegurar é que só hai un sentimento que supere a felicidade que sinto: a GRATITUDE.
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