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Tuesday, January 22, 2019

The Heart in Books: Memorias habladas, memorias armadas

"Concha Méndez era un nombre de los que llenan el momento que se está viviendo, de los que se conocen antes de haber visto" (p.7)



Concha Méndez (1898-1966) se muestra en el libro  Memorias habladas, memorias armadas como una mujer audaz e innovadora, con "desplantes de rebeldía" (p.17). Un espíritu independiente sin fronteras cuyos recuerdos rebasan los límites de la nostalgia para convertirse "en la columna vertebral de su identidad" (p.14). Entusiasmada por "el recuerdo de su vida" (p.16), cultivó la memoria, de ahí que Paloma Ulacia Altolaguirre optase por grabarla y gestionar así la obsesión por el pasado, el deseo de ser escuchada.
"A través de estas memorias quiso regresar a España y encontrar el lugar que le correspondía dentro de la historia literaria de su país; quiso romper las barreras del tiempo para reunirse con los lectores de hoy, y posiblemente de mañana, que gusten de la poesía" (p.20)
De ascendencia gallega, la mayor de 11 hermanos, Concha Méndez nació "en medio de la modernidad" (p.28) y al contrario que su abuela, se zambulló en ella y se pasó la infancia barajando geografías y sueños.
"Recuerdo la visita de un amigo de mis padres. Al presentarnos al señor, éste preguntó a mis hermanos: "Pequeños, ¿qué queréis ser de mayores?". No recuerdo lo que contestarían, pero viendo que a mí no me preguntaba nada, teniendo toda la cabeza llena de sueños, me le acerqué y le dije: "Yo voy a ser capitán de barco". "Las niñas no son nada", me contestó mirándome. Por estas palabras le tomé un odio terrible a este señor. ¿Qué ese eso de que las niñas no son nada? Yo era una niña que estaba inconforme con mi medio ambiente" (p.24)

Los mapas de la escuela
todos tenían mar,
todos tenían tierra.
¡Yo sentía un afán
por ir a recorrerla!...
Soñaba el corazón
con mares y fronteras,
y misteriosas selvas...
Soñaba el corazón...
¡Oh, sueños de la escuela!
(p.26)

Al hilo de una sucesión de anécdotas, vamos reconstruyendo el tejido de una vida intensa: el impacto de las primeras lecturas a los dieciséis años, sus inquietudes artísticas (pintura, escritura), su breve experiencia en la universidad a través de la literatura geográfica, las escapadas y fugas, los paseos por la Castellana sin sombrero, sus ansias de cambiar el mundo, los trabajos en la imprenta con Altolaguirre, los premonitorios sueños de muerte, las bombas de guerra, la vejez, el intento de suicidio y el anhelo de vida posterior. Todo ello salpicado de humor y un  derroche de vitalismo contagioso. 
"Y yo no sé por qué aquel absurdo de llevar la pena en un trapo (...) hasta que un día que andaba por aquellos caminos, por aquellas veredas arboladas, empecé a correr dando saltos, la gasa de atrás, la pena, subió al aire y se enganchó en la rama de un árbol. Luego empecé a pensar: cuando alguien lleve luto o le pase algo, le voy a decir: "Mire, no se preocupe, haga un acto simbólico: cuelgue la pena de la rama de un árbol y se acabó" (p.33)
"La gente dice que soy surrealista. Lo que me pasa es que nací en un mundo que me obligó a la evasión y de repente, como si fuera una protesta ante lo que estoy viviendo, como si me doliera algo, me pongo a hablar cosas que llaman extravagantes" (p.32)
"Tengo un concepto de la vida extraño (...) La vida es un camino. Al nacer, nos encontramos con los padres y hermanos que nos acompañan. Luego, más adelante, con los chicos del colegio. Seguimos el camino. Y todo según lo encontramos, después lo perdemos: a la familia, no. Más adelante, uno encuentra amores y amigos. Pero llega el momento en que cada vida es un destino: mi camino es uno, el camino de la gente que encuentro es otro. Los caminos paralelos no se tocan. Hay un momento de fuga; nos separamos y no hay más remedio; mientras tanto, hemos estado juntos. El momento de fusión es lo que importa; luego, el recuerdo de aquel momento" (p. 38)
Una mujer sociable que se relacionó con Buñuel, Lorca, Alberti, Maruja Mallo, Alfonsina Storni, Altolaguirre, Cernuda o Vicente Aleixandre entre otros; viajera (Londres, Buenos Aires, Montevideo, Cuba y México) que llevó "vestidos de papel" (p.65) y el mono azul de trabajo, la misma que se echó a nadar cuando no quiso hablar de literatura (p.81). Fuerte, asertiva, empoderada, dinámica,  entusiasta y con una inspiración y creatividad que le salían a borbotones.
"Casi siempre, en toda relación de pareja, el hombre es el dominante; y resulta que un día Manolo me dijo que sería mejor que yo estuviera sola, porque él me daba sombra" (p.124)

"... los poemas me salían involuntariamente" (p. 47) 
"Es como que soy como si fuera un saco que empieza a llenarse y de repente revienta; entonces la poesía sale por los dedos, se coge la pluma y sale" (p.54) 
"Cuando murió mi madre enfermé, no sólo de los nervios, sino de pena. Lloré días enteros. Me habían avisado que estaba enferma de cáncer, pero no se recuperó. Le escribí un grupo de poemas, como cuando perdí a mi niño" (p.115) 
"Escribí en pocos días doscientos poemas" (p.149) 
"... porque no hay mejor manera de leer poesía que dejando caer las letras, una a una, sobre la plancha" (p.96) 
"... durante el amanecer habían pescado atunes y uno de los marineros se me acercó con el corazón del pez aún latiendo en la mano. Nunca olvidaré aquellos ojos azules del marinero, ni el corazón que me entregó" (p.67)
Para saber más:

Saturday, December 15, 2018

Books in Books: La librería de los escritores

Otro volumen de mi adorada colección Centellas, esos libros de tamaño entrañable y contenido topLa Librería de los Escritores (2014), de Mikhail Ossorguin y traducido por Abel Vidal es el tercero para mí (los anteriores podéis verlos aquí y aquí) y es una lectura tan sorprendente como cálida.



Todo parte de la idea de Pavel Muratov de crear una cooperativa librera detrás de cuyo mostrador se encuentren "representantes de las bellas letras, la filosofía, la historia, la historia de la literatura, el arte, el periodismo y, sobre todo, la bibliofilia y la bibliografía" (p.13). Así junta a Mikhail Lund, Nicolai Minaiev, Vladislav Khodassevitch, Alexéi Rémizov y Mikhail Ossorguin entre otros.

La verdad, no sé quién son y seguramente olvide sus nombres antes de llegar al 2019, pero lo que resuena es la aventura de este grupo de bibliófilos que se agruparon tras la Revolución de Octubre para proteger y salvar a los libros contra la terrible destrucción, "la única institución cultural que salvaguardó su independencia moral y material a través de aquellos años terribles de caos, terror y hundimiento de los valores espirituales" (p.15), la única librería en la que se podía comprar libros sin autorización, con libreros que entendían de libros.

Más allá de una labor cultural, hicieron también un trabajo social, pues eran "los guardianes y los propagadores de los libros, y [ayudaban] a la gente que liquidaba sus bibliotecas a no morirse de hambre" (p.28). Compraron libros (bibliotecas enteras, de hecho) y también editaron opúsculos en sus famosas "ediciones autógrafas" (p.45), constituyendo así "un párrafo bastante particular de la historia de la cultura rusa y, más precisamente, de la del libro ruso" (p.52).

¡Muchas gracias, Dolores López!

Thursday, August 30, 2018

Hands in Books: En la orilla



“We don't need to have just one favorite. We keep adding favorites. Our favorite book is always the book that speaks most directly to us at a particular stage in our lives. And our lives change. We have other favorites that give us what we most need at that particular time. But we never lose the old favorites. They're always with us. We just sort of accumulate them.”
Bienvenidos esos libros que, como dijo Alexander, son dardos que hacen diana en una etapa de nuestra vida. El último y el que se llevaría el primer premio en este preciso momento en que escribo, sería En la orilla de Rafael Chirbes

Recuerdo que el regalo vino acompañado de la recomendación de escoger bien el momento para leerlo. Durante la lectura, que fue demorada y parsimoniosa, recordé multitud de veces ese consejo más que acertado.

El libro comienza en 2010 con un Esteban de 70 años que vive en Olba, una ciudad situada en una marisma de la costa valenciana. Este cementerio de esqueletos de edificios inacabados es un "núcleo de pervivencia de un mundo sin tiempo" (p.101) con agua de "cualidades fulgentes: fosfóricos amarillos, verdes venenosos, azules neón" (p.260) y un "olor agrio a descomposición" (p.276); un pantano que nos repugna y nos atrae, extendiéndonos una invitación ponzoñosa a hundirnos en un sueño eterno en ese "colchón de espumoso chocolate" (p.248).
"... cuando me asomo al borde y contemplo la charca que el azul del cielo embellece como si la naturaleza quisiera seducirme para poder jugar un poco más conmigo; sin embargo, puedo asegurarte que, contemplando esa belleza, me entran las prisas por saber qué se siente al cruzar el umbral y entrar en la zona de sombra. Cruzarlo para quedarse" (p.364)
La novela es un carrusel situado en el parque de la memoria, y el viaje es un largo soliloquio de recuerdos vívidos combinados con reflexiones profundas, descripciones tan brutales como líricas y diálogos de corrido que nos obligan a estar alerta para saber quién dice qué.

Un duro retrato de la grisura de la España de después de la crisis, una "África que empieza en los Pirineos" (p.256) en la que los cigüeñales se van activando y nos cambian de caballo, distorsionando la perspectiva que tenemos en este tiovivo literario con cada vuelta.  Vemos a través de los ojos de Ahmed, Esteban, Liliana, o Francisco. A veces, a través de varios a un tiempo. Da igual. En todas sus historias percibimos la misma sensación dramática de vértigo, ese estar En la orilla del precipicio: Paro, no llegar a fin de mes,  pisos patera, trabajo esclavo, violencia, cuidados a enfermos y flirteos con el suicidio.
"Te suicidas porque eres quien eres y no quien quisieras ser, te pegas un tiro porque no te soportas. Por puro odio. Para resistir, para seguir vivo, hace falta una buena dosis de idealismo. Capacidad para mentirse. Sólo sobreviven quienes consiguen creerse que son lo que no son" (p.76)
Las descripciones desgarradoras nos pasean en círculos concéntricos hipnóticos: Llanto, abulia, desolación, náusea.
"... se deja caer el cuerpo cuando uno vuelve a casa tras una jornada agotadora, tras un viaje pesado, el cuerpo del otro, acogedor silencio de siesta; en su caso, susurros de un sueño matinal, porque su vida en común empezaba cuando la mujer volvía cansada con el borde del cielo reluciente de nácar, o caminando vacilante a la luz del día que ya ha cuajado, los primeros rayos de sol doran los muebles del saloncito, de la cocina, del dormitorio,  con esa miel tan dulce de la primera mañana" (p.227)
"El hombre es un ser culpable desde el nacimiento y Dios le da la razón en su pesimismo, sobre todo si te ha tocado nacer en un poblado de chabolas o en un barrio periférico y pasar hambre desde que tu madre te daba a roer una teta seca y te puso a trabajar en cuanto pudiste ponerte de pie" (p.275) 
El padecimiento de Esteban y los cuidados que debe prodigar al "viejo" (p.401) son igualmente lacerantes, aunque a veces lo intercale con la parodia y la ridiculización: "... el tamagotchi averiado que ni ríe ni llora" (p.268).

Esteban va siendo "domesticado por el tiempo" (p.110) y se va acercando a su nadir. Nosotros nos apeamos del carrusel taciturnos, desorientados, abrumados por su misma honda desilusión y no sabemos si nos ha ido quemando la lectura o simplemente nos ha descubierto un corazón que ya estaba calcinado.
"La vida humana es el mayor derroche económico de la naturaleza: cuando parece que podrías empezar a sacarle provecho a lo que sabes, te mueres, y los que vienen detrás vuelven a empezar de cero" (p.30)
"... no hay hombre que no sea un malcosido saco de porquería" (p.134) 
"... no era amor, el amor no dura tanto, habían pasado unos cuantos años, más bien debía de ser rencor, el rencor no tiene fecha de caducidad" (p.187) 
"Lo importante no es cómo has venido o cómo te vayas a ir, sino cómo estás; si tienes que pensar o no en lo necesario, o te llega con naturalidad, si las cosas te vienen a las manos o se te escapan entre los dedos, o, peor aún, si no las alcanzas" (p.361)

Para saber más:
  • En este enlace puedes leer un fragmento del libro.
  • Entrevista a Rafael Chirbes en "Página Dos" (16/08/2015)

Friday, August 10, 2018

Letters in Books: Tea Rooms. Mujeres obreras



No puedo agradecer lo suficiente a Dolores López haberme introducido a Luisa Carnés, esa sinsombrero sombrerera y escritora olvidada por la historia. El año pasado por estas fechas leía Trece cuentos (de los que os hablé aquí) y éste ha tocado Tea Rooms. Mujeres obreras (2016).

Matilde es nuestra mentora mientras nos sumergimos en el asfixiante "ambiente áspero, caliginoso, pesado" (p.63) de un salón de té en el que se desarrollan las historias íntimas de Esperanza, Paca, Felisa, Laurita, Trini, Marta, Cañete, "el Ogro" o Pietro Fazziello entre otros. 

A través de sus ojos nos adentramos en un mundo extremadamente clasista:
"Eh, por la escalera interior". La primera vez que se lo oyó a un portero de librea dividió mentalmente a la sociedad en dos mitades: los que utilizan el ascensor o la escalera principal, y "los otros", los de escalera de servicio; y se sintió incluida entre la segunda mitad" (p.26) 
Una sociedad hipócrita como el propio salón de té: cristalera atrayente, abrillantado tablero de cinc, bandejas llenas de pastas perfectamente alineadas, cajones de botellines de leche y cestos de mimbre colmados de panecillos recién horneados. Pura fachada, porque si observamos con mayor atención  y detenimiento, percibimos el repulsivo olor a crema rancia y vemos corretear a cucarachas y ratones al tiempo que se reciben fatídicas cartas rosas (p.150) o se cometen abortos brutales (p.201).

Un entorno laboral donde se obliga a las mujeres día a día a diluir su identidad y se las fuerza a luchar por un pedazo de pan en una experiencia de aprendizaje que se "paga en lágrimas y en humillaciones" (p.79) para ganar un sueldo a cambio de dejarse la piel, los principios y la moralidad.
"El invierno enerva los miembros y agrieta las manos desnudas; pero la mujer pobre lo prefiere al estío y a la primavera, porque ante todo tiene un sexo y un concepto d ela feminidad, que cultiva como la mujer rica su fina desnudez en las playas cosmopolitas" (p.22) 
"Diez horas, cansancio, tres pesetas" (p.34) 
"La dependienta, dentro de su uniforme, no es más que un aditamento del salón, un utilísimo aditamento humano. Nada más" (p.36) 
"En estos clavos cuelgan las empleadas cada mañana su personalidad para recogerla cinco horas después" (p.41) 
"¿No puede este prestarse a ciertas cosas, tan naturales, por lo demás? En ese caso, lárguese. Y si tiene hambre, coma moralidad, hijita" (p.88)
Unas condiciones inhumanas sin vacaciones, con las "salidas" (p.55) suspendidas y despidos improcedentes que no dejan más alternativa que  "echarse a la vida" (p.190) para matar un hambre "de toda la vida, sentida a través de varias generaciones de antecesores miserables" (p.81).

La novela es una caja de herramientas para investigadores de ciencias sociales y un retrato vívido de la historia laboral de la masa de mujeres obreras. Un espejo de realismo social que pone en valor el trabajo femenino en tiempos de pobreza donde la única salida, apuntada por Matilde, es la solidaridad (p.145) y "la lucha consciente por la emancipación proletaria mundial" (p.200).
"La obrera española, salvo contadas desviaciones plausibles hacia la emancipación y hacia la cultura, sigue deleitándose con los versos de Campoamor, cultivando la religión y soñando con lo que ella llama su "carrera": el marido probable" (p.43) 
"Matilde dice las cosas de un modo que no admite réplica. Sin desentonos de voz, sin titubeos. Sus palabras categóricas, sencillas, han establecido una fría laguna entre Matilde y su jefa inmediata" (p.44) 
"Hoy sabemos que las mujeres valen más que para remendar ropa vieja, para la cama y para los golpes de pecho; la mujer vale tanto como el hombre para la vida política y social" (p.199) 
"Hay que destruir toda esta carroña. Destruir. Para edificar. Edificar sobre cimientos de cultura. Y de fraternidad" (p.204)

Monday, April 30, 2018

Words in Poems: Joan Margarit (VII)

Fotografía de Dolores López


RAQUEL

Te enseñaron a hacerlo todo bien.
Jugando, obediente, te ibas acostumbrando
a lugares seguros que algún día
te fallarían, ya que el orden es
igual de peligroso que el desorden.
Son las habitaciones cerradas de la infancia,
las corrientes de aire, los portazos
en una casa donde ya no hay nadie.
Vienes desde muy lejos con tu sonrisa tímida,
desde un mundo tranquilo en blanco y negro
con tu madre y la estufa de carbón
en una galería con cristales
de muy poco espesor por donde huía
el calor de aquel tiempo hacia el frío
del cielo azul de un patio de manzana.
Te fuiste acostumbrando
a no confiar en ti. A no saber
qué habías hecho mal para que ahora volviese
con palabrotas que no habías dicho
y gestos de desprecio que nunca fueron tuyos.
Porque has sabido amar, pero la vida
cuánta muerte ha llevado hasta tus ojos.
Hoy transmiten de nuevo la tímida ternura
de aquella niña buena en blanco y negro
que aprendió a hacerlo tan bien todo
para salvar así,
pasados tantos años, nuestro amor.



RAQUEL


Van ensenyar-te a fer-ho tot ben fet.
Jugant, obedient, t’acostumaves
als llocs segurs que un dia et fallarien.
L’ordre és tan perillós com el desordre,
són les cambres tancades de la infància
i alhora els corrents d’aire, els cops de porta
en una casa on ja no hi ha ningú.
Amb un somriure tímid véns de lluny,
des del teu món tranquil en blanc i negre
amb la mare i l’estufa de carbó
en una galeria amb vidres prims
per on fugia l’escalfor d’un temps
cap al fred del cel blau d’un pati d’illa.
Vas anar acostumant-te
a no confiar en tu. A no saber
què havies fet mal fet perquè ara retornés
amb paraulotes que no havies dit
i gestos de menyspreu que no eren teus.
Has estimat molt bé,
però la vida, quanta mort ha dut
als teus ulls durs que ara han tornat
a transmetre la tímida tendresa
d’aquella bona nena en blanc i negre
que va aprendre-ho a fer tot tan ben fet
per salvar el nostre amor tants anys després.

Tuesday, April 17, 2018

Words in Poems: Ángel González (XII)

(1925-2008)

Estos poemas

Estos poemas los desencadenaste tú,
como se desencadena el viento,
sin saber hacia dónde ni por qué.
Son dones del azar o del destino,
que a veces
la soledad arremolina o barre;
nada más que palabras que se encuentran,
que se atraen y se juntan
irremediablemente,
y hacen un ruido melodioso o triste,
lo mismo que dos cuerpos que se aman.

En Antología poética (2016)

Tuesday, February 20, 2018

Letters in Books: La colección invisible

¿Por qué coleccionamos cosas? Christian Jarrett decía en un artículo en The Guardian que puede ser que lo hagamos como resultado de carencias afectivas o existenciales. Buscamos el consuelo de acumular posesiones porque la colección, una extensión de nuestra identidad, sobrevivirá aunque nosotros no lo hagamos. 

Si comenzases una colección ahora mismo sabiendo que constituye una extensión de tu identidad, ¿qué artículo elegirías? ¿Zapatos? ¿Arena? ¿Monedas? ¿Sellos? ¿Canicas? ¿Llaveros?  ¿Qué tal una colección de una colección? Te propongo una colección de los libros Centellas, del editor José J. de Olañeta. Son pequeños y bonitos, pero es que además los textos que han elegido son de lo mejorcito. Me gusta también el nombre "Centellas": Luminoso, incendiario, electrificante, breve-brevísimo. De hecho la edición en tamaño tan pequeño permite que si sacas el paquete de pañuelos del bolso, te quepan dos Centellas, para leerlos on the go.

En una anterior entrada os había hablado de El amante de las librerías, del mismo sello editorial. Precioso. Hace poco me comentaba alguien que había elegido regalar libritos de esta colección a todas sus amistades en una celebración. Grandísima idea. Y ahora tengo otro texto de esta colección gracias a un préstamo de Dolores López. ¡Gracias!


La colección invisible (2016), de Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, Brasil, 1942) es un opúsculo que se publicó en 1929 en Leipzig en un volumen que contenía cuatro relatos titulado Pequeña Crónica. Cuatro narraciones

Zweig una vez más pinta un cuadro realista de la vida en los años de posguerra en Alemania. Sin entrar en los detalles de la extrema pobreza en la que muchos se vieron forzados a vivir, muestra de manera cruda una situación personal y familiar producto de la terrible situación económica y social ocasionada por las reparaciones de guerra impuestas a Alemania en el tratado de Versalles y el hundimiento de la bolsa de Berlín en 1927. 

Es una crónica simbólica del final de una burguesía, un relato tierno, humano y exquisito de una época convulsa. A la vez, es también una crítica abierta a  a la rapiña que sufrieron las obras de arte en Alemania en los años veinte, así como a los nuevos ricos que "se apasionan de repente" por una cosa u otra sin criterio alguno, y desvalijan a los anticuarios "desde el sótano hasta el desván" (pp.22, 23).

Ante todo, es un canto lírico y una veneración al arte y al legado que dejamos en este mundo a los demás, sean veintisiete carpetas de grabados o algo mucho más etéreo y frágil que ilumine nuestras pupilas como un espejo que refleje nuestra luz interior.
"Sus cartas estaban cuidadosamente caligrafiadas, los importes estaban subrayados con regla y en tinta roja, y nunca dejaba de escribir las cifras dos veces para evitar todo error: esta manía, así como el uso exclusivo de hojas y sobres reutilizados, revelaba la pequeñez y la frugalidad fanática de un provinciano incorregible" (p.27)
"Y es que, cuando uno colecciona desde hace sesenta años, acaba reuniendo cosas que no se encuentran en cualquier rincón de las calles" (p.38)
"Sin duda nos hemos portado mal con él, pero no podíamos hacer otra cosa: había que vivir..." (p.52)
Fuente de la imagen: De Alberto Durero - [1], Dominio público 
"Me acordé entonces de una frase antigua y muy cierta - creo que es de Goethe, si no me engaño-: «Los coleccionistas son gente feliz»" (p.76)

Sunday, February 18, 2018

Wednesday, February 14, 2018

Letters in Poems: Ángel González (X)

(1925-2008)

Carta

Amor mío:

          el tiempo turbulento pasó por mi corazón
igual que, durante una tormenta, un río pasa bajo un
puente;
rumoroso, incesante, lleva lejos
hojas y peces muertos,
fragmentos desteñidos del paisaje,
agonizantes restos de la vida.

Ahora,
todo ya aguas abajo
-luz distinta y silencio-,
quedan sólo los ecos de aquel fragor distante,
un aroma impreciso a cortezas podridas,
y tu imagen entera, inconmovible,
tercamente aferrada
-como la rama grande
que el viento desgajó de un viejo tronco-
a la borrosa orilla de mi vida.

En Antología poética (2016)

Wednesday, January 24, 2018

Letters in Poems: Miguel Hernández (V)



Nanas de la cebolla 

( Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer, 
en la que le decía que no comía más que pan: y cebolla) 
La cebolla es escarcha 
cerrada y pobre. 
Escarcha de tus días 
y de mis noches. 
Hambre y cebolla, 
hielo negro y escarcha 
grande y redonda. 
En la cuna del hambre 
mi niño estaba. 
Con sangre de cebolla 
se amamantaba. 
Pero tu sangre, 
escarchada de azúcar, 
cebolla y hambre. 
Una mujer morena 
resuelta en luna 
se derrama hilo a hilo 
sobre la cuna. 
Ríete, niño, 
que te traigo la luna 
cuando es preciso. 
Alondra de mi casa, 
ríete mucho. 
Es tu risa en tus ojos 
la luz del mundo. 
Ríete tanto 
que mi alma al oírte 
bata el espacio. 
Tu risa me hace libre, 
me pone alas. 
Soledades me quita, 
cárcel me arranca. 
Boca que vuela, 
corazón que en tus labios 
relampaguea. 
Es tu risa la espada 
más victoriosa, 
vencedor de las flores 
y las alondras 
Rival del sol. 
Porvenir de mis huesos 
y de mi amor. 
La carne aleteante, 
súbito el párpado, 
el vivir como nunca 
coloreado. 
¡Cuánto jilguero 
se remonta, aletea, 
desde tu cuerpo! 
Desperté de ser niño: 
nunca despiertes. 
Triste llevo la boca: 
ríete siempre. 
Siempre en la cuna, 
defendiendo la risa 
pluma por pluma. 
Ser de vuelo tan lato, 
tan extendido, 
que tu carne es el cielo 
recién nacido. 
¡Si yo pudiera 
remontarme al origen 
de tu carrera! 
Al octavo mes ríes 
con cinco azahares. 
Con cinco diminutas 
ferocidades. 
Con cinco dientes 
como cinco jazmines 
adolescentes. 
Frontera de los besos 
serán mañana, 
cuando en la dentadura 
sientas un arma. 
Sientas un fuego 
correr dientes abajo 
buscando el centro. 
Vuela niño en la doble 
luna del pecho: 
él, triste de cebolla, 
tú, satisfecho. 
No te derrumbes. 
No sepas lo que pasa ni 
lo que ocurre.


Monday, January 22, 2018

Hands and Hearts in Street Art (II): Carballo

O século XXI trouxo consigo unha liberación dos medios artísticos no medio urbano, traspasando os límites do papel, o cartón e o lenzo e usando como marcos o asfalto, as beirarrúas, paredes e entradas de metro. A arte urbana xa é parte das nosas vidas e medra en popularidade e visibilidade como personificación do movemento, a liberdade e a espontaneidade. 

O mesmo espírito subversivo, ethos radical e linguaxe elaborada das hip-hop crews de New York e Philadelphia subxace nas obras que ocupan os espazos públicos en Carballo. Xa vos falaramos dalgunhas delas nesta anterior entrada, pero o número de traballos dos grafiteiros vai medrando, enchendo a vila de escenas vibrantes que iluminan o gris do cemento omnipresente, interactuando coa paisaxe urbana e coas nosas pupilas. Aquí vos deixamos unha actualización, aínda que é mellor que vaiades para aprecialos en persoa.




















Wednesday, November 29, 2017

Words in Books: Toda una vida


Toda una vida (2017) viene a ser accidentalmente el tercero de una serie de libros protagonizados por figuras masculinas donde la exploración ontológica es el tema subyacente. Los anteriores fueron La muerte del padre y Sálvora.

La quinta obra del austríaco Robert Seethalertraducida por Ana Guelbenzu, está ambientada en los Alpes austríacos en la II Guerra Mundial. En apenas 139 páginas, vemos el paso del siglo XX, con su consiguiente evolución política y social a través de los ojos de Andreas Egger, un hombre estoico y determinado de pocas palabras pero sentimientos complejos y profundos. 

Es el relato de un individuo y sus luchas personales, un inventario de vivencias donde los pequeños instantes de estar vivo que marcan una existencia simple se narran con idéntica calma y disciplina que los eventos de clímax dramático. Un verdadero acierto, porque en la constitución de lo que somos, los grandes y pequeños momentos vitales son igualmente relevantes.

Es también el relato del progreso y las cicatrices que deja en las personas y el paisaje. Un progreso enmarcado dentro de las luchas históricas del siglo XX y que arrastra a Egger igual que la nieve de la avalancha.

La narrativa es evocación tierna, melancolía discreta que encuentra dignidad y belleza en la soledad. La tristeza que Seethaler transmite en Toda una vida es pura, poco operática. Como en la vida misma, es la tristeza real del sufrimiento profundo que tiene lugar mientras la vida de los demás trascurre ajena al dolor.

La brevedad del libro parece contradecir el título, pero no hay engaño, como comprobamos después de su lectura. Es una novela profunda, sabia y humana. Lírica, pero con un lirismo esquivo, difícil de aprehender. 

Gracias, Dolores López, por prestarme un libro que llenó mi "ventana polvorienta de mariposas nocturnas" (p.73).

"Se paró a escuchar un instante la caída silente de la nieve. El silencio era absoluto. Conocía bien el mutismo de la montaña, que poseía aún la capacidad de encogerle el corazón de miedo" (pp. 10, 11)

"La Dama Fría - repitió Hannes el Corneta-. Camina por la montaña y se desliza por el valle. Aparece cuando le place y coge lo que necesita. No tiene rostro ni voz. La Dama Fría llega, toma lo que desea y se va. Punto. Te agarra al pasar, te lleva con ella y te mete en un agujero. Y en el último pedazo de cielo que ves antes de la última palada de tierra definitiva, aparece de nuevo y te sopla en la cara. Luego sólo te queda la oscuridad. Y el frío" (p.13)

"Su siguiente recuerdo era de sí mismo a los ocho años, desnudo y flaco, uncido a un yugo de madera para bueyes" (p. 19)

"Egger vio cómo la mano de la abuela se bamboleaba fuera del ataúd; por un momento parecía despedirse de él, un último "que Dios te proteja" sólo para él" (p.26)

"Pensaba despacio, hablaba despacio, caminaba despacio, pero cada pensamiento, cada palabra y cada paso dejaban un rastro justo donde, a su juicio, debían dejarlo" (p. 27)

"Desde aquel día, Egger llevaba grabado en su interior de forma indeleble algo más: el dolor que había sentido tras el breve roce del pliegue de un tejido en la carne del antebrazo, los hombros, el pecho, que al final se le clavó en lo más profundo del corazón. Era un dolor muy leve, y aun así era el más agudo de todos los dolores que había padecido en su vida, incluidos los azotes de Kranzstocker con la vara de avellano" (p.32)

"La mano de Marie era áspera y cálida como un pedazo de madera bruñido por el sol" (p. 34)

"Las palabras le brotaron sin más, y Egger las escuchaba asombrado por cómo se sucedían unas detrás de otras, solas, para conformar juntas un sentido que él mismo les dio con sorprendente nitidez tras haberlas pronunciado" (p.36)

"Se pueden comprar las horas de un hombre, robarle los días o arrebatarle toda su vida, Pero nadie puede quitarle a un hombre ni un solo instante" (p.47)

"La muerte es una porquería - dijo-. Con el tiempo vamos menguando. En unos pasa rápido, en otros puede durar más. Desde el nacimiento vamos perdiendo una cosa tras otra: primero un dedo, luego un brazo; primero un diente, luego la dentadura; primero un recuerdo, luego la memoria entera; y así sucesivamente, hasta que llega un momento en que ya no nos queda nada. Entonces meten nuestros últimos restos en un agujero, los tapan a paladas y listo" (p.52)

"La muerte formaba parte de la vida, igual que el moho del pan. La muerte era la fiebre. Era el hambre. Era una grieta en la pared del barracón por donde se colaba el silbido del viento en invierno" (p.84)

"En general el tiempo lo desconcertaba. El pasado serpenteaba en todas direcciones, y en la memoria las historias se sucedían desordenadas y formaban imágenes y se compensaban siempre renovadas de un modo peculiar" (p.90)

"En casa, por las tardes, Egger se sentaba en el borde de la cama y se observaba las manos. Descansaban sobre su regazo, pesadas y oscuras como tierra pantanosa. La piel estaba cuarteada y arrugada como la de un animal" (p.100)

"En aquel momento lo invadió una nostalgia tan intensa y ardiente que pensó que se le iba a derretir el corazón" (p.135)

Tuesday, October 31, 2017

Letters in Books: El arte de la ficción


David Lodge (1935) es un polifacético novelista británico que se retiró de sus labores en la facultad de inglés de Birmingham University en 1987, pero en 1991 consintió en escribir una serie de columnas para el suplemento de libros de The Independent, como continuación a las escritas por James Fenton con el título de "Ars Poetica".

"Siempre he considerado la narrativa como un arte esencialmente retórico; quiero decir que el novelista o el cuentista nos convence para que compartamos cierta visión del mundo mientras dure la experiencia de la lectura, con el efecto, de esa extasiada inmersión en una realidad imaginaria que Van Gogh capturó tan bien en su cuadro La lectora" (p.13)

"Este es un libro para gente que prefiere tomar la crítica literaria en pequeñas dosis, un libro para ojear y hojear, un libro que no intenta decir la última palabra en ninguno de los temas que aborda, pero que mejorará, espero, la comprensión y el disfrute de la ficción en prosa de los lectores, y les sugerirá nuevas posibilidades de lectura -o, quién sabe, incluso de escritura- en este género literario, el más variado y placentero de todos" (p. 14)

En El arte de la ficción (traducción de Laura Freixas) compila esos 50 artículos y los elabora un poquito más. Cada uno de ellos comienza con un breve extracto de ficción, que luego desarrolla, haciendo una deconstrucción del trabajo del novelista y analizando los mecanismos y engranajes de la ficción: la intertextualidad, el narrador, los cambios temporales, el flujo de conciencia, etc e ilustrando cada aspecto con un extracto de una novela conocida.

"... el comienzo de la novela es un umbral, que separa el mundo real que habitamos del mundo que el novelista ha imaginado. Debería, pues, como suele decirse, "arrastrarnos"" (p.19)

"... las cartas son la crónica de un proceso que está en curso; o, como lo expresó Richarson: "Mucho más vivo y conmovedor... será el estilo de aquellos que escriben en el momento álgido de una aflicción presente, con la mente atormentada por las punzadas de la incertidumbre... de lo que puede ser el estilo narrativo seco e inanimado de una persona que relata dificultades y peligros superados..."" (pp.46, 47)

"Para lectores poco familiarizados con la novela convertí así un efecto de suspense ("¿qué ocurrirá?") en un efecto de enigma o misterio ("¿cómo lo hizo?"). Esas dos preguntas son los principales resortes del interés narrativo, tan antiguos como el mismo arte de contar historias" (p.57)

"En un famoso ensayo publicado por primera vez en 1917, Victor Shklovsky afirmaba que el propósito esencial del arte es vencer los mortíferos efectos de la costumbre, representando cosas a las que estamos habituados de un modo insólito" (p.87)

"Pero la prosa de ficción es maravillosamente omnívora, capaz de asimilar discursos no ficticios de todo tipo: cartas, diarios, declaraciones, incluso listas... y adaptarlos a sus propios fines" (p.101)

"Los fenómenos meteorológicos se usan pues a menudo para provocar el efecto que John Ruskin llamó "la falacia patética", la proyección de emociones humanas sobre el mundo natural" (p.132)

"Una novela experimental es la que ostensiblemente se desvía de los modos habituales de representar la realidad - ya sea en lo tocante a la organización de la materia narrativa, o en el estilo, o en ambas cosas- para intensificar o para modificar nuestra percepción de esa realidad" (p.161)

Sin caer en el academicismo, hace un análisis persuasivo y accesible con un estilo periodístico fresco y lapidario. Es obvio que Lodge sabe mucho más de lo que demuestra, y por eso es un ejercicio tan loable. Define los términos del trabajo novelístico de forma precisa y sucinta, de tal manera que es una lectura placentera que podría ser libro de cabecera de muchas clases de literatura en la enseñanza secundaria o de teoría literaria en la universidad.

Las selecciones de los textos son variadas, con preferencia de los autores británicos, claro: Jane Austen, Ford Madox Ford, E.M. Forster, George Eliot, Thomas Hardy, Henry James, ...

Como lectora, me interesa saber qué convierte en un texto en grande, qué ingredientes ha usado ese wordsmith y qué combinación o fórmula mágica ha aplicado para que nosotros, ordinarios mortales sin muchos conocimientos de cómo funciona la gran máquina literaria, caigamos de tal manera en su red de palabras. David Lodge coge ese sueño y lo convierte en realidad animándonos a leer diferentes textos con un mayor aprecio por su técnica. Un libro para atesorar, y por eso doy muchísimas gracias a Dolores López por el descubrimiento.

Sunday, July 30, 2017

Words in Books: La mujer justa

Uno de los recursos narratológicos más fecundos y atractivos para mí como lectora es el multiperspectivismo. Me fascinó desde la lectura de los textos de Henry James (de hecho escribir esto me hace desear revisitarlos): esa maestría de jugar con diferentes narradores y puntos de vista para crear un texto polifónico y significativo.

Así, descubrir una nueva novela de Sándor Márai (después de El último encuentro, que comentamos aquí) donde este recurso compositivo está usado con magistralidad, fue una delicia.



La mujer justa (2005), traducida por Agnes Csomos, se presenta a través de tres voces, tres puntos de vista, tres sensibilidades diferentes. ¿El objetivo? Desentrañar una historia de pasión, mentiras, traición y crueldad concebida por Sándor Márai en los años cuarenta, los años de El último encuentro y Divorcio en Buda, la época más fértil y lúcida de la obra del gran escritor húngaro. Compuesta de tres monólogos, correspondientes a los tres personajes que conforman la novela, esta edición de Salamandra de La mujer justa reúne por primera vez en castellano las dos primeras partes, publicadas en 1941 en Hungría, y la tercera, escrita durante el exilio italiano de Márai y añadida a la versión alemana de 1949.

La multiplicidad de voces, el juego de perspectivas (dialogismo según Bajtín) del triángulo Ilonka-Peter-Judit permite la creación de un efecto óptico de mosaico enriquecedor de la verdad. Los personajes se dibujan unos a otros desde perspectivas y tonos distintos para construir perfiles complejos y poliédricos (como, al fin y al cabo, somos todos nosotros). Este carácter coral y polifónico le da un carácter ambiguo y fragmentario al texto. Nos invita a subrayar, matizar o contradecir continuamente todo lo que hemos leído, y el cuadro mental que nos hemos creado, pensando que nos estamos acercando, en este ejercicio, a "la verdad". Sin embargo, al llegar al final de la novela, recordamos que todo el artificio no fue más que un efecto óptico que nos confundió en nuestra ansiosa búsqueda de la ficticia realidad objetiva. 

Y aún así, nos dejamos seducir por las discrepancias en el relato. Nuestra conciencia interroga, trata de alcanzar el sentido de los hechos e intenta descifrar el universo que se nos presenta. Como lectores, evaluamos y reevaluamos con gusto porque recordamos que nuestra propia perspectiva es también restringida en sentido perceptual, epistemológico o ideológico.

Márai terminó el libro hacia el final de su carrera, con un espíritu de introspección demoledora. Se suicidó en 1989, y en el libro recoge su filosofía personal, formada a lo largo de una vida: sus actitudes hacia la verdad, la clase, la amistad, la soledad, la envidia, el amor, los celos, el trabajo, la moralidad burguesa, la cultura, el dinero y la muerte, y las revisita como mantras. Su integración en el texto es sutil, como si fuesen susurros o acotaciones y aún así, a veces absorben o diluyen el ruido de los soliloquios.

Cada narrador/a comienza dirigiéndose de forma urgente y familiar a un/a desconocido/a, y derramando sobre éste una historia hasta que se vacía la memoria, interrumpiendo el ritmo sólo para comprobar que el oyente sigue atento. 

Judit es quizás el personaje más poderoso. Es la obsesión de todos los narradores (incluida ella misma) y con ella revivimos también el brillo de un imperio en ruinas tras la II Guerra Mundial. 

Os dejo a continuación, una colección de citas de brillante y aguda inteligencia.

Muchísimas gracias a Dolores López  por la recomendación y a Alejandro Amor por el préstamo. Un libro inolvidable.

1


"El amor existe o no existe. ¿Qué más hay que saber? ¿En qué se convierte el sentimiento humano cuando detrás de él se esconden la intención y la conciencia? ¿Sabes?, cuando uno se va haciendo viejo se da cuenta de que todo es diferente de lo que pensaba: hay que ser mañoso en todo, hay que aprenderlo todo, incluso a amar (...) Somos humanos y todo lo que nos ocurre en la vida pasa por el filtro de la razón. Y a través de la razón se hacen soportables o insoportables nuestros sentimientos y nuestras pasiones. No basta con amar" (p.31)

"No se puede amar con segundas intenciones. No se puede amar con tanto crispamiento y delirio. ¿Quieres decir que sólo se puede amar así? Bueno, pues ésa era exactamente mi forma de amar" (p.35)

"Eso es lo que las mujeres no acaban de creer: ni quieren admitirlo ni pueden comprenderlo (...) Hay hombres que no necesitan amor, que pueden vivir perfectamente sin eso" (p.39)

"Todo esto, por supuesto, sin pronunciar palabra, como sucede con las cosas más graves y dolorosas. Cuando uno habla, llora o grita todo resulta más fácil" (p.42)

"Lo dijo casi con indiferencia, con tanta calma como sólo las personas mayores - que se están despidiendo de la vida - pueden demostrar, pues ya conocen el verdadero sentido de las palabras y, por lo tanto, no tienen nada que temer y respetan la verdad por encima de las normas humanas" (p.47)

"Siempre hay una mujer justa que vive en alguna parte" (p.49)

(Confesión con el sacerdote) "Una vez vino a mí una señora que amaba a un hombre, lo amaba tanto que lo mató. No lo mató con un cuchillo ni con veneno sino porque no le daba tregua, lo quería entero para ella, ansiaba quitárselo al resto del mundo. Pelearon durante mucho tiempo, hasta que un día el hombre se cansó y murió. La mujer lo sabía. El hombre se había ido a causa del agotamiento, de tanto luchar. Hija mía, tiene que saber que existen numerosas fuerzas entre los seres humanos y que las personas se matan unas a otras de muchas formas. No basta con amar, hija mía. El amor puede transformarse en un gran egoísmo. Hay que amar con humildad y tener mucha fe. La vida entera sólo tiene sentido si está animada por la fe. Dios ha dado amor a las personas para que puedan convivir mejor y soportar el mundo. Pero quien ama sin humildad pone una pesada carga sobre los hombros del otro" (p.57-58)

"(...) ese hombre era la imagen de la fidelidad. Me refiero a que no habría podido ser infiel aunque lo hubiera querido. Era fiel hasta con los objetos (...) Para él todo tenía el mismo valor, amaba el mundo y quería protegerlo de algo. A todo esto los hombres lo llaman cultura. Las mujeres, entre nosotras, tal vez no debemos usar palabras tan grandilocuentes, basta con que guardemos silencio y escuchemos con aspecto inteligente sus discursos abarrotados de expresiones latinas. Nosotras conocemos la esencia. Ellos conocen los conceptos. A menudo, ambas cosas no coinciden" (p.62)

"Ahora pensarás que soy una histérica. No, querida, soy una mujer y, por ende, soy a la vez una piel roja y una detective profesional, una santa y una espía cuando se trata del hombre al que amo. No me avergüenzo de ello. Dios me hizo así. Ésa es mi misión en la vida" (p.64)

"- He decidido conquistarlo y recuperarlo" 
- Imposible (...) Él nunca se ha alejado de su lado. Por eso es imposible. Se puede recuperar a alguien que es infiel. Se puede recuperar a alguien que se ha ido. Pero a alguien que ni siquiera ha llegado verdadera y definitivamente... No, eso es imposible" (p.71)

"Porque no se puede vivir sólo de la realidad, de lo práctico... También hace falta en la vida algo superfluo, llamativo y brillante, algo bello, aunque sea de una belleza barata. La mayoría de las personas no pueden vivir sin el deslumbramiento de la belleza" (p.92)

"- ¿Qué ocurre en el alma cuando nos enamoramos? (...)
- En el alma no ocurre nada (...) Los sentimientos no se manifiestan en el alma. Siguen otro camino. Pero pueden atravesar el alma como el río desbordado atraviesa las zonas inundadas" (p.114)

"Y de golpe comprendí que la persona justa no existe. Ni en el cielo ni en la tierra, ni en ningún otro lugar. Simplemente hay personas, y en cada una hay una pizca de la persona justa, pero ninguna tiene todo lo que esperamos y deseamos. Ninguna reúne todos los requisitos, no existe esa figura única, particular, maravillosa e insustituible que nos hará felices. Sólo hay personas. Y en cada una hay siempre un poco de todo, es a la vez escoria y un rayo de luz..." (p.130)

2


"Lo único seguro son los hechos, la realidad... Todas nuestras explicaciones de los acontecimientos están viciadas por un irremediable halo literario" (p.136)

"No creo que la familia dé la felicidad; nada puede hacernos felices. Pero tener una familia constituye una responsabilidad tan grande que por ella merece la pena soportar los problemas incomprensibles y los sufrimientos inútiles de la vida" (p.138)

"No saben que, a veces, vivir con calma es sólo cuestión de paciencia, porque la armonía que buscan con tanta ansiedad - y que erróneamente llaman felicidad- deriva de unos pocos y sencillos trucos" (p.142)

"Hace falta mucho valor para dejarse amar sin reservas. Un valor que es casi heroísmo. La mayoría de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso. Le da vergüenza entregarse a otra persona y más aún rendirse a ella porque teme que descubra su secreto... el triste secreto de cada ser humano: que necesita mucha ternura, que no puede vivir sin amor" (p.146)

"Hasta cierto momento en nuestra vida, la soledad nos parece un castigo, nos sentimos como el niño al que dejan solo en un cuarto oscuro mientras los adultos conversan y se divierten en la habitación de al lado. Pero un día nosotros también nos hacemos adultos y descubrimos que, en la vida, la soledad, la verdadera, la elegida conscientemente, no es un castigo, ni siquiera es una forma enfermiza y resentida de aislamiento, sino el único estado digno del ser humano. Y entonces ya no es tan difícil soportarla. Es como vivir en un gran espacio donde siempre respiras un aire limpio" (p.167)

"¿Sabes?, cada persona tiene a alguien, en el proceso misterioso y terrible de la vida, que es su abogado defensor, su acusador, su vigilante, su juez y al mismo tiempo su cómplice. Esa persona es su testigo. Es el único que te conoce de verdad, por completo (...) El testigo pasa toda la vida en el fondo de la escena. Es un compañero de juegos bastante incómodo. Pero no puedes -ni quieres tal vez - librarte de él" (p.198)

"Los enamorados lloran y se prometen eterna fidelidad, juran permanecer siempre juntos, ayudarse y apoyarse; vivirán en la cima de una montaña o en una metrópoli... Pero luego pasa el tiempo, un año, tres años, un par de semanas - ¿te has fijado que el amor, como la muerte, tiene un tiempo que no se puede medir con el reloj ni con el calendario?- , y sus grandes proyectos fracasan, o no tienen el éxito esperado. Y entonces se separan, llenos de rencor o de indiferencia, y recuperan la esperanza o empiezan de nuevo a buscar otro compañero"  (pp.205-206)

"Los celos no son más que una forma innoble y miserable de orgullo" (p.207)

"(...) sólo obtienes algo de los libros si eres capaz de poner algo tuyo en lo que estás leyendo. Quiero decir que sólo si te aproximas al libro con el ánimo dispuesto a herir y ser herido en el duelo de la lectura, a polemizar, a convencer y ser convencido, y luego, una vez enriquecido con lo que has aprendido, a emplearlo en construir algo en la vida o en el trabajo..." (p.215)

"Y los celos... ¿qué sentido tienen? ¿Qué hay detrás de ellos? Vanidad, por supuesto (...) el carácter de un ser humano está compuesto en su mayor parte de orgullo; el resto es una mezcla de deseos, generosidad, miedo a la muerte y sentido del honor" (p.241)

"Yo amigo mío, esperaba un milagro. ¿Qué milagro? Sencillamente, que el amor fuese eterno, que rompiera la soledad con su fuerza sobrehumana y misteriosa, que disolviera la distancia entre dos seres humanos y derribase todas las barreras artificiales que habían levantado la sociedad, la educación, el patrimonio, el pasado y los recuerdos" (p.247)

"El amor es una llama más siniestra, más trágica. Un día se enciende el deseo de conocer esa pasión destructiva. ¿Sabes?, cuando ya no quieres nada para ti, cuando no buscas el amor para estar más sano, más tranquilo, más satisfecho, sino que sólo quieres ser, por completo y aun a costa de tu vida. Ese sentimiento llega tarde, muchos no llegan a conocerlo nunca..." (pp.251-252)

"Dos personas que significan algo la una para la otra no pueden vivir guardando un secreto en el corazón. En eso consiste la traición. Lo demás ya no tiene importancia... son cosas del cuerpo, en la mayoría de los casos, un triste jadeo, nada más; amores calculados en lugares prefijados, amores por horas, carentes de espontaneidad... ¡qué tristes, qué mezquinos! Y detrás de todo hay un secreto canalla que infecta la convivencia, como si en alguna parte de la bonita casa, quizá bajo el canapé, hubiese un cadáver en descomposición" (p.258)

3


"Pero la riqueza no te la puedo describir como debería... (...) Como un viaje a un país extranjero donde la gente vive, come, bebe, nace y muere de una forma diferente" (p.296)

"Dijo que en un momento determinado todo se vuelve en nuestra contra porque nunca somos del todo libres, pues lo que hemos creado también nos ata y nos condiciona un poco" (p.298)

"La pobreza es lo peor... Y sin embargo, cuando entré en aquel cuarto no envidié a mi marido. Más bien sentí lástima por él, por haber crecido en aquel quirófano. Tuve la sensación de que alguien que crece en una habitación así no puede ser una persona sana y completa... ¡sólo puede parecerlo!" (p.302)

"¿Sabes?, esa patria, la verdadera, no está en el mapa. Y contiene muchas cosas. No sólo lo bueno y lo bello sino también lo desagradable y lo odioso" (p.309)

"Entonces me di cuenta de que las personas no aguantan para siempre las situaciones en que las pone la vida... ni los individuos ni las naciones... Llega un momento en que alguien empieza a gritar que ya basta, que hace falta un cambio. Y es cuando la gente se echa a la calle y empieza a destrozarlo todo... Pero eso sólo es un circo. La revolución, ¿sabes?, la verdadera, ya ha ocurrido antes, en silencio, en el interior de las personas" (p.317)

"No es verdad que los seres humanos sean todos unos monstruos egoístas. Hay algunos que están dispuestos a ayudar a sus semejantes. Pero lo que los impulsa a echar una mano al prójimo no es la bondad, menos aún la compasión. (...) a veces las personas son buenas porque tienen inhibiciones que les impiden actuar con maldad. Eso es lo máximo que una persona puede dar de sí... Y luego están los que son buenos porque son demasiado cobardes para ser malos" (p.363)

"Y al final, de todas las palabras escritas en todos los libros del mundo, le bastaba con unas pocas palabras húngaras, de esas que tienen un buen sabor, palabras tiernas que se deshacen en la boca..." (p.410)